29 may. 2012

Mi mundial

LIBRO. Mi Mundial de Daniel Baldi.


La tapa del libro ilustrada por Gerardo Fernández Santos.


A veces hay cosas que parecen sumamente inverosímiles de combinar; jugar al fútbol y escribir libros puede convertirse en un claro ejemplo. Esa es la situación de Daniel Baldi, un escritor uruguayo que, además, juega al fútbol a nivel profesional. Por obvias razones, su máxima inspiración a la hora de crear historias es el plano del fútbol, y en "Mi mundial", su sexta novela, eso queda más que evidente.

Baldi nació en Colonia del Sacramento, una ciudad ubicada al suroeste del país. Es el menor de tres hermanos, y en 1998 se mudó a la capital Montevideo para probarse en un club de fútbol profesional: Bella Vista. Además del equipo papal, también vistió los colores de Plaza Colonia, Peñarol, Danubio y Cerro; y en el exterior, jugó en Cruz Azul (México), Nueva Chicago (Argentina), Mineros (Venezuela) y Treviso (Italia).

Actualmente se encuentra entrenando pero sin equipo. La última entidad que defendió fue la que le dio la posibilidad de debutar: Bella Vista. Uno de los principales motivos que lo hicieron alejarse de las canchas fue la gran popularidad que tuvo Mi mundial. De hecho, Baldi cuenta que le resultó más productivo y provechoso la venta masiva de su creación que jugar al fútbol en sí.

Ahora me centraré más en el libro. De Mi mundial puedo decir que es un libro sencillo, de lectura dinámica. No por nada es recomendado para mayores de diez años, lo que habla a las claras que en parte busca un público algo infantil y adolescente. A pesar de ello, lo que más quiero resaltar es el mensaje que intenta comunicar con el transcurso de la historia que desarrolla.

El prólogo lo escribió Diego Lugano, famoso jugador de la selección nacional de Uruguay y amigo de Baldi. Lo curioso es que el lanzamiento se produjo en marzo de 2010, unos meses antes de la gran actuación de la selección celeste en el mundial de Sudáfrica. Este inicio, el prólogo, da mucho para pensar y, en parte, intenta dejar el mismo mensaje que la historia: la importancia de estudiar.

Las ciento setenta páginas que componen el material narrativo pasan muy rápido; no me caracterizo por leer muchas páginas en un mismo día, y terminé leyéndolo en un rato de principio a fin, sólo parando una vez a la mitad aproximadamente. Como opinión personal: muy recomendable, fundamentalmente si te gusta el fútbol o el deporte, o si simplemente quieres comprender lo que vive un proyecto/promesa de futbolista.

21 may. 2012

Domingo clásico

Con algo más que buen fútbol, Nacional se impuso al tradicional rival


Richard Porta, Alexander Medina y Tabaré Viudez celebrando el tanto del empate.


MONTEVIDEO. El día señalado —domingo 20 de mayo— a las 15:30 las hinchadas realizaron magistrales recibimientos al entrar sus equipos al terreno de juego. El primero en presentarse fue el equipo albo, mi querido Nacional. Tocaba ser visitante aquella tarde, por lo tanto, sólo teníamos una tribuna repleta de nuestro público; el resto, el resto era amarillo y negro. De cualquier manera, los colores blanco, azul y rojo resaltaban en la cabecera de la Colombes, tras el arco defendido por Jorge Bava durante el segundo tiempo.

Tras un minuto de silencio escasamente respetado —común que ocurra esto en el fútbol uruguayo— el árbitro Martín Vázquez dio por iniciado el clásico: el partido más importante del fútbol local que enfrenta a los conjuntos más grandes y populares del país. Diría que comenzó todo con un trámite tranquilo, pero estaría mintiendo. Al minuto de juego, Rodrigo Mora tras una jugada donde hubo rebotes —incluida una clara mano de Zalayeta— marcó el inicial 1 - 0. Parecía que todo el trámite se convertiría favorable para el equipo carbonero, pero las deficiencias a la hora de defender pelotas paradas terminaron crucificándolo.

El 1 - 1 llega tras un centro de pelota quieta, donde el "Canguro" Porta intenta anticipar, desvía apenas la pelota y ésta da de lleno en las manos de Emiliano Albín. Como resultado: penal para Nacional y amarilla para el jugador de la camiseta rayada. Segundos más tardes, Porta cambia penal por gol.

Parecía que con el empate el juego volvería a empezar casi como de cero. Pero definitivamente no fue así. Tras una pérdida de Israel Damonte en la mitad de la cancha, Aguiar recupera y escapa por la banda, trasladando con cabeza levantada; a pocos metros ve bien ubicado a Zalayeta, en soledad, y le envía un justo pase que, con gran habilidad, el delantero carbonero remata de aire, sin dar tiempo a una posible defensa de detenerlo. De gran factura técnica el 2 - 1. Peñarol volvía a ponerse en ventaja.

Merodeando los cuarenta minutos del primer tiempo, Nacional se encuentra con un tiro de esquina a favor. ¿El resultado de ello? La llegada en el primer palo de Porta, anticipándose a todos para peinar la pelota, y conectar con Facundo Píriz, volante de marca tricolor que apareció en solitario dentro del área chica, donde contactó de cabeza para enviar la pelota al fondo de la red. Nacional, antes del descanso, igualaba por segunda vez un partido que le era desfavorable. Fin del primer tiempo: 2 - 2.

Si bien el clásico se mostraba sumamente abierto —más que nada, por las defensas que no se veían del todo firmes, de un lado ni el otro—, nadie imaginaba que la cantidad de emoción brindada en el primer período aumentara aún más en el segundo. Esto se debió en parte por algunas malas decisiones de Martín Vazquez, aunque también por acciones extra fútbol que derivaron con algunas lesiones aparatosas —como la perdida de conocimiento de Porta durante algunos minutos tras un choque de cabeza—. Pero para entonces, había entrado ya la magia a la cancha de la mano del "chino" Recoba.

El experimentado jugador tricolor, que ingresó tras la salida del "cacique" Medina, tuvo su oportunidad de fuego a unos tres o cuatro minutos luego de pisar el césped del Centenario. Un tiro libre algo sesgado y a pocos metros del borde del área grande. La precisa ejecución hizo que, rematando aún al palo del arquero y sin gran potencia, el balón terminase en el fondo del arco de los manyas con efecto perfecto. Nacional daba vuelta el clásico, tras ir dos veces por debajo en el marcador; Nacional volvía a estar encima tras varias desventajas.

Con el 3 - 2 el partido pareció definitivamente aún más abierto. Peñarol, como era lógico, se fue todo arriba intentando por todos los medios llegar al gol. Chances y situaciones no le faltaron, pero el paredón que impuso Jorge Bava en el arco de Nacional fue insuperable. Brindando seguridad el arquero con gran experiencia paró todas las pelotas en donde fue exigido, incluso, sin dar rebotes. Nacional se limitó a defender como pudo la pelota e intentar salir de contragolpe, tuvo alguna que otra opción que no cristalizó como para liquidar el trámite.

Concurrido los noventa minutos reglamentarios y los cinco extras que se sumaron, el resultado final fue 3 - 2. Nacional volvía a una victoria clásica, una victoria de atrás, dando vuelta un resultado adverso en dos ocasiones. Pero eso no era todo. El conjunto tricolor, tras el triunfo, logró consolidarse manteniendo la punta de la Tabla Anual y dejó prácticamente afuera de toda opción de título a Peñarol. Doble sabor.

Estoy completamente seguro que, tras pitar el árbitro, todos los hinchas de Nacional —incluidos los jugadores— se encontraron eufóricos y casi afónicos por el triunfo y todo lo obtenido en esa jornada. Un clásico es un clásico, y si se sufre, se disfruta el doble. Qué gran verdad.

12 may. 2012

Atlético de Madrid campeón

Falcao intratable y Diego brillante



BUCAREST. El pasado miércoles 9 de mayo tuvo lugar la gran final de la Europa League —segunda competencia a nivel de clubes del continente europeo— entre dos conjuntos españoles: Atlético de Madrid y Athletic Bilbao. Disputado los 90 minutos del partido, fueron los madridistas quienes lograron alzarse con la copa en brazos, tras un contundente 3 - 0 como resultado de cierre. Miles de capitalinos que viajaron al país rumano para presenciar el encuentro, debieron sentirse gloriosos y felices desde las gradas.

El estadio que sirvió como marco para el espectáculo es el Arena Națională, ubicado en la ciudad de Bucarest, capital y ciudad más poblada de Rumania. La sede final, como en toda competición europea a nivel de clubes, se fija desde antes que inicie el torneo en sí, y es la UEFA el encargado de elegirla. Este órgano posee unas cuantas reglas que limitan a sólo un número reducido de escenarios para poder albergar este tipo de partidos trascendentales (sólo los estadios de categoría élite pueden ser una opción válida).

Entrando ya en lo que fue el partido en sí; ambos equipos saltaron al terreno de juego. El Atlético de Madrid, con sus tradicionales colores: rojo y blanco, y el conjunto vasco con vestimenta alternativa: color verde. Si de antemano alguien creía que habría enormes diferencias o un claro favorito, ya sea por un equipo u otro, se debió llevar más de una sorpresa. Los minutos pasaban y todo estaba parejo. No existía superioridad en el juego, ni tampoco diferencias en el marcador.

Hasta que llegó una acción de Radamel Falcao García a los 7 minutos del primer tiempo. Con la pelota en su poder se incursionó en el área, amagando, buscando un posible pase y, a la vez, quitarse el defensor que le hacía sombra. Fue justamente en ese movimiento de amague que logró hacerse el espacio suficiente para enviar un latigazo de pierna zurda, con gran efecto, al segundo palo del arco vasco. El portero se estiró pero no llegó siquiera a rasguñar el balón con sus dedos. Diría que fue un remate inatajable; gran factura técnica.

Con el 1 - 0 en su haber, el Atlético de Madrid comenzó a ser más cauto a la hora de jugar. No digo que resignó el ataque o se limitó a defender, pero hubo un leve cambio en la actitud, más de conservar la ventaja que, hasta en ese momento, le estaba dando un título a nivel europeo. Pero el ariete colombiano, apodado "tigre", estaba intratable y parecía una verdadera fiera salvaje. Iban 34 minutos cuando una pelota llega al borde del área chica, sitio donde se hallaba él, quien sin problemas giró, amagando y definió como lo que es: uno de los mejores delanteros en la actualidad.

Llegada la ventaja doble era el momento de transferir responsabilidades. Era el momento en que el Athletic, un equipo caracterizado siempre por imponer y proponer buen fútbol, debía ir en búsqueda de goles, para igualar las acciones. De esa manera, terminó el primer tiempo e inició el segundo; pero el conjunto vasco no pudo marcar ni siquiera un gol, por más que intentó en varias ocasiones, llegando con claridad.

Pero si 2 - 0 parecía ser ya mucha diferencia, faltando cinco minutos para el cierre, llegó un inspirado Diego para decretar el tercer tanto de los madridistas. No sólo fue un golazo por la definición al segundo palo que eligió con categoría el brasileño, también la jugada previa individual, donde fue avanzando con soltura y agilidad, sin que los rivales pudieran quitarle la pelota. Esa no fue la única intervención del ex Santos en el juego; durante los 90 minutos se lo vio enchufado y con gran visión de juego, eligiendo de manera correcta siempre la mejor opción, tanto para asistir o definir.

Concluida la hora y media de juego, el resultado arrojado fue: Atlético de Madrid 3 - 0 Athletic Bilbao. A pesar de los tres goles de diferencia entre un equipo y otro, se trató de un partido intenso donde los justos finalistas generaron un buen espectáculo. Resaltar también la buena labor de los centrales colchoneros —Diego Godín y Miranda— que detuvieron y neutralizaron al potente delantero español Llorente. Además, destacar el gran desempeño de Gabi y Suárez en el terreno medio, controlando el juego y corriendo para marcar en todo momento, hasta el cansancio.

De cierre, digo que fue un partido emocionante y que ambos equipos llegaron a donde llegaron gracias a un gran nivel. Donde tuvieron que vencer a un sinfín de grandes equipos (un ejemplo del Bilbao, el Manchester United). Pero hubo un justo campeón, que tuvo a un determinante Falcao, un brillante Diego y jugadores con experiencia (o sin ella) de gran aplomo y ambición por consagrarse. Desde Uruguay, mis más sinceras felicitaciones para los madridistas y, sin olvidar, mi reconocimiento también para los dirigidos por Bielsa. Gran campaña.

7 may. 2012

Nacional gana y ratifica

Llegó la quinta victoria al hilo


MONTEVIDEO. El equipo tricolor, líder en la tabla anual y escolta del Clausura, llegó este sábado a un registro de cinco victorias consecutivas. Muchos hablan que el calendario le ha favorecido, teniendo una seguidilla de encuentros con rivales sensiblemente inferiores. Para mi, eso poco importa; si eres o pretendes ser el mejor, debes demostrarlo siempre dando igual el rival de turno. Es verdad, puede que el envión anímico producido por la cadena de victorias a la larga termine siendo un plus más que positivo. De cualquier manera, Nacional ha ratificado su superioridad con victorias.

Si bien no ha mostrado un fútbol vistoso o bonito, ha quedado claro que ha sido el merecedor ganador de los partidos. Sobre todo este último partido por la décimo primer fecha del Clausura, ante el Centro Atlético Fénix, donde se impuso por 2 - 0. El planteo ofensivo se notó desde el comienzo con la designación táctica escogida por Gallardo. Abrir la cancha y utilizar la velocidad de los extremos era la idea del entrenador. De esta manera, transcurrió el primer tiempo, con el equipo de Capurro defendiéndose e intentando neutralizar de cualquier manera a los tricolores.

Pero todo cambió iniciado el segundo tiempo; transcurridos apenas cuatro minutos, pelota de Darwin Torres desde la banda izquierda al corazón del área, envío preciso. Allí se encontraba el "canguro" Richard Porta que sin dudar contactó el balón con un certero cabezazo para decretar el 1 - 0. Desde ese momento, todo cambió. Fénix tuvo la necesidad de abandonar su postura netamente defensiva que, dicho sea de paso, también era producto del juego de Nacional, que controlaba la posesión y los tiempos del partido. Más cerca del final, llegó el segundo tanto, esta vez marcado por Cristian Núñez —premio para el lateral, que es uno de los jugadores más sacrificados del equipo—, jugada polémica donde se reclama empujón del "Pichón".

Aclaro que para la plantilla que tiene Nacional —para mi la más completa hoy por hoy en Uruguay— su fútbol podría ser mejor. Ha sufrido un sinfín de bajas constantes (Damonte, Recoba, entre otros) y otras prolongadas (como Matías Cabrera o Alexander Medina) pero aún así ha conseguido resultados. Los mismos se justifican bajo la intención. Esa es la diferencia, por ejemplo, entre Nacional y Peñarol. La intención de juego del equipo albo, de proponer, de pretender jugar buen fútbol, ha sido el camino. Si bien no se ha alcanzado el nivel deseado por Gallardo, los jugadores e hinchas, se sigue buscando y es en esa búsqueda que los buenos resultados han acompañado.

2 may. 2012

Hasta luego, Pep

Reflexión del ciclo glorioso de Guardiola


Muchos pensarán que están leyendo a un barcelonista de nacimiento o fanático de Joseph Guardiola, al ver el título de la Entrada, pero he de admitir que esas impresiones son falsas. En principio, porque no soy español —eso ya lo conté en la presentación— y segundo, porque no soy de enrollarme al nivel de fanatismo cuando es algo fuera de mi país. Aclaro, le soy devoto a tres colores (rojo, azul y blanco de mi Nacional) y el celeste de Uruguay.

A pesar de ello, soy un amante del fútbol en general. Me gusta ver, estar informado, realizar análisis propios o intentar comprender opiniones ajenas; entre muchas otras cosas posibles. Y obviamente, un suceso de la magnitud de "Fin era Guardiola" se merecía algunas palabras, o muchas.

El deporte rey ha evolucionado a lo largo de su historia. No sería viable comparar el estilo de juego o físico de un jugador por las décadas del 50 con uno de la actualidad. Daría alguna que otra conclusión, sí, pero no para determinar "éste fue mejor que aquel". Con la evolución, o cambios, se ha tornado mucho más físico —más que grandes jugadores dotados técnicamente, hoy la mayoría son verdaderos atletas—, es por ello que ya no hay ni tanto espacio para jugar ni tanto tiempo para pensar.

Lo dicho en la última línea se ve reflejado justamente en el modo de juego que la mayoría de los equipos presentan; el hecho que exista una mayor dinámica, un mayor trajín, de grandes idas y vueltas, limita en parte a lo preciso. En sí, puede que haya una disminución de técnica, es algo discutible, pero hay algo claro: si juegas rápido, la precisión disminuye. Raras excepciones, o rara excepción, saltan las reglas: Fútbol Club Barcelona.

En parte, aquí quiero destacar la impronta que Pep Guardiola le dio a su equipo; era propio de la filosofía de los culés —desde la era Cruyff— jugar con ese sistema táctico, intentar un "buen juego". Pero no sé si a la expresión que alcanzó el Barça en estos últimos cuatro años. Expresión superlativa, que despertó mi admiración; la mía, y la de cientos, miles o vaya a saber cuántos amantes del fútbol. No sé si llamarlo "Revolución", pero un cambio antes/después Guardiola existe.

Resaltar cómo desde la idea de un pensamiento, con trabajo y, obviamente, grandes jugadores —que no es casualidad su nivel de juego, los futbolistas del Barça son extraordinarios en su mayoría— se puede llegar a lograr algo casi perfecto. ¿Por qué casi y no perfecto al cien por cien? Me parece que nada llega a ser perfecto, y si de fútbol hablamos, el "team de Pep" arañó muy de cerca dicha perfección; desde lo estético a lo efectivo.

Los números de las estadísticas suelen ser muy fríos, y quedarse únicamente con resultados es a veces hasta caer en una práctica demasiado simplista; pero debo decirles que en este caso hay que mencionarlos. Trece títulos (incluyendo 3 ligas, 2 Champions Leagues y 2 Mundial de Clubes como superlativos, bajo mi punto de vista) en tan sólo cuatro temporadas, es descomunal. Lográndolos, además, con una superioridad notoria, imponiendo siempre su forma de juego frente a cualquier rival.

Ya entrando al final de la entrada, hay una cosa que me pregunto y no obtengo respuesta: ¿Cuándo volverá a dirigir? ¿Habrá un segundo capítulo con el Barça o será otro equipo? De seguro, buscará nuevos y más difíciles desafíos. Pero para saber eso tendremos que esperar un tiempo seguramente largo, donde él andará de relax; en nuestro caso, amantes del fútbol (o mejor dicho "buen fútbol"), tocará únicamente esperar.

Admito, para cerrar, que siento admiración por Josep Guardiola; admiración que sólo una acotada lista de entrenadores poseen.