10 sept. 2012

Nacional celeste



El Club Nacional de Football —equipo del cual soy hincha— ha tomado la costumbre de vestir con camiseta de color celeste los partidos a disputarse en el mes de septiembre. Como sabrán —o no—, Nacional se identifica con tres colores: blanco, azul y rojo, tomados de la Bandera de Artigas. Su vestimenta tradicional consta de camiseta blanca, pantalón corto y medias azules.

¿Entonces por qué ocupa el celeste durante este mes? Pues bien, abróchense los cinturones porque se los voy a contar...

La historia comienza en el día 13 de septiembre de 1903. En la ciudad de Buenos Aires, iba a tener lugar un partido entre los combinados de Argentina y Uruguay. Ambas selecciones habían pautado, desde el año anterior, tener un partido anualmente. En el primer enfrentamiento, en 1902, el conjunto argentino había vencido a Uruguay 6 a 0 en las extensiones del Gran Parque Central en Montevideo.

Como otra de las cosas pautadas era alternar la localía año tras año, en esa segunda ocasión le tocaba a los argentinos ser locales. Con ese panorama, y aún con la derrota latente por seis goles de diferencia, parecía una locura jugar nuevamente el juego; lo más sensato, para la gran mayoría de uruguayos, era suspenderlo. Y aquí es donde aparece la participación de Nacional.

Como vigente campeón invicto del año 1902 del campeonato uruguayo, Nacional reclamó su derecho para cumplir con el compromiso contraído, representando de aquella manera al fútbol uruguayo. Como se dio el visto bueno de ello, Nacional iba a representar a Uruguay.

Teniendo en cuenta, una vez más, la dura derrota del año anterior, lo fuerte que era el equipo argentino y que por parte de Uruguay sólo iba a estar un equipo como selección, lo más lógico parecía arrojar como resultado una victoria para Argentina. Pero para sorpresa de la mayoría, aquello no fue así. Los jugadores de Nacional, vestidos con la camiseta uruguaya, saltaron a la cancha. Y al término del partido, habían logrado lo impensado: una victoria 3 a 2.

Pero aquella victoria no sólo era importante para los jugadores del equipo tricolor, sino que cobró gran trascendencia porque se trataba de la primera victoria oficial de la selección uruguaya de fútbol. Y claro está, los once integrantes eran de Nacional.

Regresando un poco más al presente, el 13 de septiembre de 2011, al cumplirse 108 años de la recordada gesta, Nacional utilizó —a manera de honor— una camiseta de color celeste frente a la Universidad de Chile en la Copa Sudamericana. El uso de la misma se extendió durante todo el mes —también en el plano local—; casualmente, ese es el motivo por el cual en este año se reiterará su uso.

Espero que les haya gustado esta entrada. A mi me divirtió escribirla y también voy aprendiendo ciertos detalles con mayor profundidad que antes desconocía. Mi equipo —Nacional— cuenta con 113 años de vida y una larga y rica historia; pronto les traeré alguna cosa más. Porque siempre hay algo nuevo por contar...

Tarde de café amargo



Una dura derrota en tierras colombianas abrió la séptima fecha de las Eliminatorias Sudamericanas. Uruguay perdió categóricamente 4 a 0 frente al combinado local. Las altas temperaturas y la intensa humedad de Barranquilla fueron factores determinantes a la hora de soñar una posible remontada.

Antes del encuentro uno podía tener la expectativa de pellizcar algún punto. No era mal resultado un empate; incluso, se podía soñar con una victoria, tal vez demasiado ajustada, pero victoria al fin. Pero la realidad fue otra. Si bien se podía prever, aunque no desear, una derrota, creo que no estaba en mente de ningún uruguayo tamaña diferencia.

Una situación a veces cambia por completo un partido, más aún si dicha situación es un gol. En este caso, Uruguay cometió una desatención defensiva, dejando sin marca a un par de colombianos, entre ellos Falcao, ¿lo conoces? El 'tigre' no perdonó. Con ello, a los dos minutos de juego, la Celeste ya estaba abajo en el marcador. Todo lo planeado con anterioridad se vio alterado con la desventaja en el marcador.

Si luchar contra el calor, correr y aguantar, marcar y cubrir espacios, era difícil, durante noventa minutos para alcanzar un empate; ir prácticamente de arranque perdiendo, suponía un golpe anímico bastante fuerte. Sabiendo que en la tabla de puntuaciones, perder por uno o por dos, es prácticamente lo mismo —tendrás los mismos puntos—; buscar el empate ocasionará un desgaste mayor.

El primer tiempo se fue con la victoria parcial de Colombia por la mínima. El trámite había sido volcado a favor de los locales, quienes, con el tanto desde el vestuario, supieron controlar con claridad la pelota y la distribuyeron sin apuros. Si bien Uruguay tuvo alguna que otra ocasión —tiros desviados que no generaron mayor riesgo—, no fue lo suficientemente certero como para hacer daño.

Los quince minutos del entretiempo suponían un alivio para los Celestes. Varios jugadores —entre ellos, Diego Pérez— se encontraban sensiblemente fatigados. El alivio del descanso hizo bien, y también sirvió para intentar ordenar al equipo en víspera al segundo período. Pero, una vez más, todo lo planeado pareció derrumbarse... De nuevo, dos minutos de juego, gol de Colombia.

Tras el segundo tanto —obra de Teófilo Gutiérrez—, cuatro minutos más tarde, llegó el tercero que para ese momento era lapidario. Desde ese momento, Uruguay sabía que sería imposible sacar siquiera un punto. Aún así, continuaron corriendo y con combinaciones verticales, llegaron con cierto riesgo, pero de manera aislada. Pero la sensación de que Colombia cuando quería lastimaba, quedó más que clara con el cuarto tanto, cercano al cierre del partido.

Por ello, cierro diciendo que Colombia fue un justo vencedor. Que Uruguay no pierde por el calor, por supuesto, pero el trámite del partido se hizo cuesta arriba y, obviamente, el calor terminó siendo un aliado de los cafeteros Aún así, hay que saber dimensionar el resultado del partido, y si habían puntos de los que se podía prescindir, eran estos. Pero la ilusión siempre está.

Ya no hay que lamentarse por la derrota ni por el resultado abultado. Ahora hay que mirar para adelante, y lo que se viene es Ecuador y en el Centenario. Pensando en las fechas de octubre, ambas de visita —Argentina y Bolivia—, hay que sacar sí o sí una victoria ante los ecuatorianos. Es más que necesario lograr la mayor cantidad de puntos como local y pellizcar alguno en las visitas.

1 sept. 2012

Atlético conquista Europa


>> ATLÉTICO SE IMPONE CON UN FALCAO INCONTROLABLE

31 de agosto, el día señalado. Stade Louis II, el sitio elegido. Chelsea Football Club y Atlético de Madrid, los equipos en cuestión. A la hora señalada, el campeón de la Champions League y Europa League, respectivamente, saltaron al campo para conquistar la Supercopa de Europa. Trofeo que se disputa desde 1998 en aquella misma sede, en el Principado de Mónaco.

Camiseta azul para el conjunto inglés; rayas verticales, rojas y blancas, para los colchoneros de España. Tras el pitazo del árbitro central, el esloveno Damir Skomina, los veintidos actores del campo dieron inicio al espectáculo. En la previa podía presumirse cierta paridad entre ambos equipos, o incluso inclinarse la balanza para el Chelsea. Pero la realidad fue otra.

Al cabo de los primeros cuarenta y cinco minutos, la final ya estaba prácticamente definida. Tres a cero, parecía imposible de remontar. ¿Tres goles? Sí, tres, y todos del colombiano Radamel Falcao. ¿Cuál fue mejor? Para gustos colores. En el primero, realizó una endemoniada diagonal que liquidó a los centrales blues y definió con sutileza ante la salida de Cech.

El segundo tanto fue una obra maestra, y muy similar al marcado en la final de la Europa League frente al Athletic Bilbao. Falcao se tomó un par de segundos dentro del área, acomodándose para su pierna menos hábil, la zurda, y tras un preciso golpe, colocó efecto al balón que fue describiendo una curva hacia el segundo palo, para terminar acariciando la red en el final de su trayectoria. Golazo.

En el tercero, a pocos minutos de acabar la primera mitad, el turco Arda Turan se mandó una gran corrida y, con la pausa justa, habilitó a Radamel, quien entraría al área grande con la pelota en sus pies y no se lo pensaría dos veces; definición y un nuevo gol del Atlético, y para su cosecha personal, el tercero.

Más allá de la impresionante y productiva participación del delantero colombiano, me parece más que necesario destacar la labor de equipo del Atlético. Fue un equipo sólido y fuerte, dominante de principio a fin. Sin cometer errores atrás, y culminando casi todos sus ataques de manera acertada —terminando o no en gol—, pasó por encima del equipo rival.

Al arquero, prácticamente no se lo exigió. Miranda y Godín fueron verdaderas murallas, por arriba y por abajo. Incluso, el central brasileño se dio el lujo de marcar el cuarto tanto (a la postre, terminaría 4 - 1, con anotación de Cahill). Los laterales de ambas bandas, sumamente activos; para cerrar la defensa, y para ser siempre opción de pase animando los ataques.

Los mediocampistas, que se distribuían en cinco piezas, corrieron todo el partido. Pero lo más importante, lo hicieron con suma coordinación. Cuando había que marcar y presionar, se replegaban; cuando contaban con la posesión del balón, siempre se movían al vacío en busca de pase y se lanzaban para asociarse con el único atacante neto, el colombiano Falcao.

Adrián y Turan, por el centro o más tirados a las bandas; Gabi, Koke y Mario Suárez, dando un equilibrio perfecto. Presionando y cortando muchos pases británicos, y distribuyendo el balón de manera prolija. Exhibieron una regularidad mayúscula. Las tres variantes, realizadas por el Director Técnico Simeone, también ingresaron muy concentrados y con buena predisposición.

En resumidas cuentas, el Atlético de Madrid se impuso como equipo ante el Chelsea. Pero, a su vez, contó con actuaciones muy destacadas —la superlativa, Radamel Falcao y sus tres anotaciones— que terminaron por inclinar la balanza a su favor, demoliendo a los británicos. Y por ello, el equipo madridista obtiene la Supercopa 2012, conquistando así Europa, una vez más.