15 feb. 2014

Indignación con la situación de Venezuela

Lo que está ocurriendo en Venezuela es indignante. Pero antes de entrar específicamente a los hechos lamentables de estos días necesitamos comprender un poco mejor la situación en general, el contexto mejor dicho.

Es de conocimiento público el desastre económico que atraviesa el país. No hay que ser un experto en economía para comprender que el 50% de inflación es sumamente preocupante y complica la vida de los venezolanos. Si tienes $100 en el bolsillo, cuando vayas a usarlo te rendirán como $50. Lo comento para ilustrarles un poco qué implica ese valor porcentual de inflación.


Pero el problema no se resume a los precios elevados de los bienes y servicios, a eso hay que sumarle la escasez. La escasez en cosas básicas y también en cosas imprescindibles como pueden ser medicamentos. No he leído pocas veces que falta tal o cual medicamento para tratamientos complicados. En otro orden, una de las últimas cosas que ha faltado es el papel diario, lo que implica que los medios de comunicación de la prensa escrita no puedan informar. Aunque a estas alturas quedan ya pocos medios libres. La radio y la televisión se encuentran censuradas por el régimen de Maduro.

La inseguridad parece extenderse a lo largo de la región, pero en Venezuela se acentúa con mayor ímpetu. No puedo olvidarme tampoco de los cortes de luz que ocurren de manera sistemática en los últimos tiempos.

Por estas cosas, y probablemente muchas más, los estudiantes de aquel país han decidido salir a la calle y realizar marchas. No veo lo grave o desestabilizador de esto. Creo incluso que es lo más normal y sensato que han hecho; hasta me he preguntado por qué han esperado tanto tiempo. Lo que sí quedó claro es que ya no daba para más la disconformidad con las cosas como están hoy por hoy. Y por ello, la oposición ha decidido marchar y pronunciarse.

Me indigna de sobre manera que incluso en Uruguay hayan personas y un partido político como el Frente Amplio, o una de sus candidatas presidenciales, Constanza Moreira, que apoyen fervientemente a Nicolás Maduro. A la gente que está en favor del gobierno venezolano la intento comprender únicamente asignándole inconsciencia. Si realmente fueran conscientes, dejarían mucho que desear. En cambio, al partido no puedo asignarle lo mismo. No entiendo cómo pueden apoyar algo así: no hay ningún tipo de libertad, existen todo tipo de abusos y represión violenta. ¿Entonces significa que apoyan estas prácticas?

También me indigna leer a personas que desacreditan a periodistas o gente que piensa como yo aludiendo siempre a los intereses. Me causa gracia e indignación. ¿Intereses de qué? ¿Quién demonios va a buscar algo con esta situación existiendo un contexto devastador y tan claro?

Ellos hablan del gobierno democrático de Venezuela, de que fueron legítimamente electos. A esas personas les falta un par de clases de Democracia, naturalmente. Las elecciones limpias (que en realidad en el caso venezolano no sé si podamos llamarlas totalmente limpias) son un mínimo indispensable para la existencia del régimen democrático, pero notoriamente no es lo único. Y es en todo lo demás, en las cuestiones de aplicación del día a día, donde Venezuela no puede considerarse más como una democracia.

A abrir los ojos. Piensen lo siguiente: ¿De verdad quieren algo así en su país? Seamos conscientes, sensatos y pongámonos en el lugar de los venezolanos; de aquellos que luchan por el mínimo indispensable de libertad.

Y por si todo esto fuera poco, hoy he escuchado una entrevista de una radio colombiana a una agente de inteligencia militar que me ha sorprendido en exceso. Les adjunto el enlace de dicha entrevista para que la escuchen y saquen sus propias conclusiones.

¿Por qué la existencia de esta entrada? Porque tal vez esto valga poco o nada, pero es lo que tengo a mi alcance para pronunciarme al respecto y explicitar mi descontento con el gobierno venezolano y mi apoyo para con los estudiantes de aquellas tierras.

Hasta la próxima.


No hay comentarios:

Publicar un comentario