13 abr. 2015

Cuando la pasión se va

Romperé esta inactividad con una entrada más bien reflexiva, que tendrá al fútbol, y sus consecuencias, como el protagonista. ¿Alguna vez se han puesto a pensar qué sería, para aquellos que nos encanta, la vida sin el fútbol? No lo tendríamos a modo de entretenimiento, en el caso de ser espectadores neutrales, pero tampoco como medio para sentirnos un poco mejor (o peor, en caso de derrota) y disfrutar en caso de que nuestro equipo sea el que juegue, ni tampoco como mecanismo para hacer bromas. Pero si existiera —como existe— y tuviéramos esa preferencia por un club, ¿cómo sería afrontar la perspectiva de que dicho club desaparezca?


La idea de que ciertas instituciones desaparezcan, así como así, dada su importancia y lo fuertemente arraigadas que están en la sociedad, parece imposible. Un caso concreto, en Uruguay por ejemplo, serían Nacional y Peñarol. Evidentemente, la existencia de los demás clubes, muchos de ellos con más de cien años de vida (o cercano a ello), no debería verse amenazada. ¿Pero y si alguno desapareciera, ya fuera por deudas? Quedaría un vacío enorme, eso es evidente. Pero repito, la idea se hace difícil de dimensionar porque parece muy poco probable.


Pues bien, en el mundo tenemos ejemplos de que esto ha ocurrido. Ejemplos en los cuales, dicho sea de paso, no necesitamos irnos demasiado atrás en el tiempo. Me centraré únicamente en uno (aunque en futuras entradas podría volver con otros casos).

Unión Atlético Maracaibo (UAM) fue un club venezolano fundado en el año 2001, teniendo como principales colores el rojo y el azul. Participó en cinco competencias internacionales en sus siete años de vida (cuatro Copas Libertadores y una Copa Sudamericana), un registro importante para su fútbol. Las deudas y diferentes situaciones que debieron enfrentar quienes lo administraban, lo llevaron a Segunda División; es decir, el equipo perdió la categoría no por su posición en la tabla sino por problemas financieros.

Actualmente, Zulia Fútbol Club es el único equipo profesional de Maracaibo —se encuentra en Primera División—. Pero no ha alcanzado ni por asomo los registros del UAM, que dejó una marca difícil de igualar en cuanto al plano internacional (y también en la competencia interna). Vale destacar que ambos equipos coexistieron, y no es que el primero intente ocupar el espacio del segundo; simplemente, sería imposible. Para capturar, en parte, el sentimiento que debieron sentir las masas que acompañaban al conjunto bicolor, me dispuse a hablar con un amigo venezolano, reconocido hincha del UAM y que ha llegado a cubrir al Zulia F.C. como prensa.

A continuación transcribiré parte de lo que hemos hablado acerca del UAM, el sentimiento que lo vinculaba y la desaparición del equipo.

Mi vida hace cinco años, seis años, era ir el sábado al estadio. Yo estuve con el equipo recolectando dinero en las calles para sus viajes en Segunda División. Era una situación crítica.

Al mismo tiempo, recuerda a la perfección uno de los partidos que más disfrutó por una copa internacional. El 20 de febrero de 2008 se encontró en el Estadio José Encarnación “Pachencho” Romero, para ver cómo su Unión empataba a 1 con Boca Juniors (el por aquel entonces vigente campeón de América). Y marcas como ser el primer equipo venezolano en vencer en México o Uruguay, o sacar puntos en tierras argentinas o bolivianas, también son cosas memorables.

Otra curiosidad, o particularidad, de Víctor, así se llama, es el hecho de haber empezado a estudiar periodismo una vez que Unión Atlético Maracaibo haya desaparecido. Me contó que seguramente todo hubiera sido distinto, que tal vez ni siquiera se lo hubiese planteado —estudiar su actual carrera— de continuar con vida el club de sus amores. Y no caben dudas que a pesar de la corta vida del club bicolor, la marca que dejó en el fútbol local fuera profunda —y el sentido de pertenencia en sus hinchas, muy arraigado—, llegando a tener cierta rivalidad con Caracas, el otro principal aspirante a los títulos domésticos.

Para finalizar esta entrada un tanto diferente a las demás, comparto las últimas palabras de un hincha cuyo equipo ya no está, a modo de cierre. Porque lo que más me inquietaba y preguntaba a mí mismo era cómo debe ser sentir eso. Sabiendo que a veces ni siquiera expresándonos logramos respondernos, aquí dejo justamente unas líneas de nuestro “invitado especial” en esta entrada, no sin antes agradecerle por su tiempo.

Se siente como si muriera un familiar muy querido. Sabes que ya no está más, que solo vive en tus recuerdos. Y más cuando siempre estabas en el estadio y hacías lo que fuera para que no se fuera. Estabas ahí en las buenas y en las malas. Ya era parte de tu vida, y que seguramente cambia mucho tu vida.

Contradiciendo el título, me animaría a decir que en realidad la pasión nunca se va…

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En la imagen se aprecia la "Sin Vergüenza 21", la numerosa hinchada de Unión Atlético Maracaibo.



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