18 nov. 2013

¡Cómo les duele!


No está bueno generalizar, y no es mi idea hacerlo, hoy y aquí, pero no caben dudas de que a unos cuantos les duele. Les duele ver que Nacional a nivel institución se haya estabilizado del presunto caos del cual ellos hacían un mayor eco; les duele ver a Nacional sólido en la tabla de posiciones, en el juego partido a partido, donde le buscan hasta la quinta pata al gato para concluir en sus “profundos” análisis que el tricolor comete errores, que sus futbolistas están mal, o que el rival jugó mal y por ello los trámites se dan como se dan. Para colmo en la otra esquina están bastante jodidos.

Y ahora, a una semana del partido más importante del fútbol uruguayo, intentan hacer una especie de campaña que confunde a distraídos. Intentan desprestigiar al entrenador Arruabarrena, quien, sin temor a equivocarme, en el acierto o en el error en cuanto a una decisión (por ejemplo, un cambio durante un partido), toma decisiones coherentes y, si algo no le gusta y salen las cosas mal, es el primero en reconocerlo públicamente y no hacer un teatro para las masas.

Les duele también eso. El perfil de Arruabarrena. Desde que llegó a Nacional, el entrenador argentino, al menos bajo mi punto de vista, se ha comportado diez puntos. Se ha manejado así. Incluso en las controvertidas decisiones (sobre todo, y una vez más aquí aparece la prensa, para alimentar esas presuntas controversias), el Vasco fue de frente, fue sensato y lo que dijo, lo hizo. No le tembló el pulso para decirle a Alejandro Lembo que ya no podía jugar más (o que no podía seguir en Nacional), tampoco con Abreu o Medina, a quien les dejó más que en claro que antes de ellos habría otros compañeros del plantel que serían tomados en cuenta como prioridad. Esto último fue más tela para los periodistas.

Recuerdo cómo salieron a decir “los dirigentes se lavan las manos, traen a Arruabarrena para que haga LIMPIEZA en el plantel de Nacional, y si pierde unos partidos, lo echan y listo”. Pero como siempre ocurre cuando NO ocurre lo que ellos creen, son los propios periodistas los que se lavan las manos: “no, jamás dije eso.” Para lástima de ellos, o mejor dicho, para suerte nuestra, siempre hay grabaciones que desenmascaran a los hipócritas.

¿Y por qué esta entrada? Porque como en el último partido, en donde Nacional gana con tres goles de Iván Alonso y uno de Alexander Medina, el Vasco recurre al ‘Cacique’ por primera vez en el Apertura, los tejidos de la prensa comienzan a nacer. “Quinta o sexta opción”, había dicho el entrenador. Y así fue. Iván Alonso es inamovible, pero Nacional utiliza dos delanteros; Porta estaba lesionado, Cavallini tuvo su oportunidad desde el vamos y no pudo repetir lo hecho cuando entraba desde el banco; Juan Cruz Mascia, el último en tener la oportunidad de ser titular, no llenó del todo el ojo (aunque, al menos para mí, hizo las cosas bastante bien); y el Morro García, que en sus últimos minutos se lo veía lejos de su nivel óptimo. Todas esas circunstancias ameritaban el regreso de Medina. Tal vez pocos o nadie lo esperaba, pero visto lo sucedido, al margen del gol, fue un acierto del DT darle esa oportunidad.

Por los minutos que jugó en Melo, noté que Alexander Medina se quedó en Nacional para lucharla, a pesar de no ser de las primeras alternativas, y sumar al equipo. No sé si todos lo verán así, pero me dio satisfacción. Además, dentro de lo que cabe, lo vi bastante bien con la pelota. Evidentemente el confiaba en que alguna oportunidad iba a tener. La tuvo y la aprovechó.

Y Arruabarrena volvió, una vez más, a callar varias bocas, o provocar que de esas bocas salieran nuevas excusas para seguir ensuciando la cancha. Les duele que diga que Nacional jugó mal cuando jugó mal, y que debe mejorar aunque gane; les duele porque en la vereda de enfrente hay un tipo que lo único que hace es vender cosas que no hay (y además algunos hinchas ingenuos han de comprar, pobres ellos). Les duele, y de manera doble, porque el equipo que iba a pelear un torneo internacional con chances de ganarlo, para los periodistas así se había armado, está realizando una penosa campaña a nivel local habiendo quedado fuera en primera ronda. Y sí, la alerta naranja es peligrosa, aquí en Uruguay como en Chile y Sud América. Lo siento, debía decirlo.

¿Y qué más? Eso: ¡cómo les duele!

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