11 dic. 2013

Sensaciones mundialistas


No debe de haber cosa más maravillosa, deportivamente hablando, que participar en un mundial de fútbol. Es una sensación única saber que tu selección estará entre los treinta y dos competidores, que tendrá la chance de jugar en el mismo torneo junto a las selecciones más grandes del mundo. Ya pasa a segundo plano a dónde se pueda llegar, qué se pueda conseguir y con quién toque, de manera particular, enfrentarse partido a partido. Ya el hecho de estar es importante porque hay muchos que quieren llegar, al igual que uno, pero que se quedan afuera.

Las eliminatorias —o las clasificatorias, como le llaman en otros sitios— suelen durar más de dos años. En ellas los países de cada confederación luchan por grabar su nombre en la próxima Copa del Mundo. Esta vez toca en Brasil, al igual que en 1950; y por ser Brasil tiene algo de especial, ya que se trata del país que más mundiales ganados tiene (un total de cinco) de lo que va de la historia. Es uno de los países más futboleros del mundo, desde siempre; país que suele estar entre los candidatos para llegar a las instancias decisivas.

El mundial se disputará el año que viene, dentro de siete meses. Pero hoy no quiero hablarles ni dar demasiados detalles de lo que será la Copa del Mundo, ni hablar de las sedes ni extenderme demasiado en los equipos; hoy quería comentar la sensación que genera el sorteo ya realizado hace unos días. Hay personas que dicen que la competencia comienza el mismo día en que se saben los grupos, en que se saben los primeros tres rivales de cada selección nacional. Y eso, creo yo, tiene algo de cierto. No es lo mismo no saber a saber los rivales y, además, los posibles cruces, haciendo conjeturas, en rondas venideras.

Sin dudas este sorteo mundialista iba a ser especial, habían cuatro equipos sudamericanos y cuatro europeos como cabezas de serie. También existía la novedad de que uno de los europeos (de los nueve restantes, sin contar los primeros cuatro del Ranking FIFA) iba a agruparse al bombo dos, en donde estaban los países africanos y los dos restantes de Sudamérica (Chile y Ecuador). Este país finalmente fue Italia, lo cual no era demasiado alentador para las cabezas de serie de nuestro continente; posiblemente Italia y Holanda eran las dos peores opciones, en el orden que uno elija.

Sin entrar en grandes detalles, quiero darles la impresión que me dieron los grupos. Hay tres que considero sumamente duros, entre ellos el que lidera Uruguay. La Celeste tendrá que abrir el Mundial frente a Costa Rica (el rival más accesible, aparentemente), Inglaterra e Italia. Un optimista podría decir “si hubiese tocado Holanda e Italia, las cosas serían peores”, y creo lo mismo. Inglaterra es un país que tiene probablemente la mejor liga del mundo, pero sus jugadores no son grandes figuras en sus equipos, suelen no ser los “determinantes”. Es más factible ver, por ejemplo, franceses (y unos cuantos) en el Arsenal que a un par de ingleses alineando como titulares. Eso dice mucho. Por ello creo yo que Uruguay tiene posibilidades reales y muchas de poder imponerse ante los ingleses y conseguir una victoria que sería más que importante pensando en la clasificación.

Italia es una selección dura. Es otro país que tiene una gran tradición futbolera y que suele estar, al margen de cómo juegue, en la definición. Parece que los italianos se preparan para los mundiales y suelen ir de menos a más, esto puede ser casualidad o no, pero es lo que generalmente ocurre. Si bien es cierto que esta nueva azzurra intenta otra propuesta futbolística, hay raíces que no cambian. Con esto último me refiero a su espíritu. Sería utópico creer que Italia dejará de lado ese alto nivel competitivo por competir (valga la redundancia) que lo ha caracterizado siempre.

Y hay otros dos grupos mundialistas en donde me gustaría detenerme. Uno de ellos es el que forman España, campeona del mundo, Holanda, subcampeona del mundo, Chile y Australia. España y Holanda no necesitan presentación, basta con ver las etiquetas antes dichas. Australia seguramente sea la cuarta selección sin verdaderas opciones como para soñar en una segunda ronda. Y Chile, bueno, la selección sudamericana, en un primer momento, podría haber lamentado su “mala suerte” por encontrarse con dos europeos verdaderamente fuertes. Pero debe ser consciente de que sus rivales también la consideran así, una selección que viene bien, creciendo y que será un competidor muy duro. Chile puede complicar y los chilenos pueden soñar.

Argentina, Brasil y Colombia, los otros tres cabezas de serie de Sudamérica, tienen grandes chances de clasificar. No voy a decir que de ojos cerrados, pero tienen la responsabilidad moral de hacerlo. Es más, me animaría a decir que Argentina y los locales deberían ser, sin mayores inconvenientes, los primeros de sus respectivos grupos. Colombia tiene material, mucho, diría yo, y es esta una oportunidad sin igual para redimirse de lo que ha sido su historia; tiene una gran selección, tiene armas como para hacer un gran Mundial. Veremos qué pasa con ellos. Y el último sudamericano que aún no he nombrado es Ecuador. Veo en ellos a una selección con serias posibilidades de avanzar. Los ecuatorianos han perdido a su máxima figura, al emblema de su selección, pero tienen argumentos como para clasificar a octavos de final.

El último grupo en el que quiero detenerme es el que encabeza Alemania. Ghana, vaya si los conocemos bien, Estados Unidos y el Portugal de CR7, junto a los mencionados alemanes, conforman, bajo mi punto de vista, el grupo más complejo del Mundial. Si bien es cierto que el rival que estaría un escalón por encima del resto es Alemania, los otros tres tienen serios y fuertes argumentos como para avanzar de ronda. Portugal tiene a Cristiano Ronaldo aunque probablemente no sea de las grandes selecciones europeas, pero no será fácil enfrentarla. Subestimar a los africanos sería un acto insensato, más con el calor que habrá y su potencia física. Ellos son durísimos y en Uruguay lo sabemos bien. Y por último tenemos a Estados Unidos: la mejor selección de la CONCACAF. Su fútbol interno ha ido en ascenso aunque aún está lejos de la elite. Tiene figuras interesantes en Europa, o las ha tenido en las últimas temporadas, y suele conformar un trabajo en equipo bastante sólido, lo que le permite competir ante grandes selecciones.

Probablemente la Copa del Mundo de la FIFA Brasil 2014 ya esté en juego y nosotros no lo veamos correctamente. Los grupos ya están definidos, aunque hayan existido dudas y controversias en torno al desarrollo del sorteo, y sólo resta que llegue el nuevo año, el mes indicado, el día de inicio y la hora señalada, para que el mundo esté atento para el inicio del evento mundialista.

Esto ha sido todo por hoy, hasta la próxima.


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