16 may. 2014

El nuevo campeón

Una Copa Libertadores sin mística. Esto es lo más probable que pase por la cabeza de quienes vean los cuadros semifinalistas de esta nueva edición del campeonato más importante, a nivel de clubes, de Sudamérica (y México). San Lorenzo de Argentina, Nacional de Paraguay, Defensor Sporting de Uruguay y Bolívar de Bolivia serán quienes definan el certamen. Sea quien sea que obtenga el título en la final, obtendrá su primera estrella de Libertadores. Eso no es poco, dicho sea de paso, y también invita a la reflexión de aquellos equipos que supuestamente “tienen mística” (concepto del que yo discrepo; para mi la mística no existe como rol preponderante).


Si les soy sincero, no he tenido la oportunidad de ver muchos partidos de estos equipos. Tal vez, por ser de mi país, Defensor ha despertado mayor curiosidad y he prestado un poco más de atención a sus partidos, pero tampoco ha sido demasiada. Está claro que ninguno de los cuatro (ni los restantes que han ido quedando fuera) han mantenido un gran nivel de juego, con el cual sostener sus aspiraciones. Esto es lo que yo creo. Aunque también debo decir que esperaba un poco más de otros equipos que han ido quedando por el camino y que estos cuatro, aún sin haber ganado ningún trofeo internacional, han sabido imponerse, con sus armas, y avanzar hasta semifinales.

Importantes conjuntos de Brasil —no hay ningún brasileño entre los mejores cuatro, algo que es bastante atípico si se ven los últimos años—, de Argentina y grandes de otros países fueron cayendo eliminados ya sea en la fase de grupos, cuartos de final o incluso octavos.

Un paréntesis aparte corresponde para mencionar el desarrollo de esta Copa Libertadores. No es la primera vez que pasa —recuerdo también la del año 2010 y posiblemente las anteriores hayan contado con una suerte similar—, y debería cambiarse: el torneo más importante de nuestro continente debería desarrollarse en su totalidad antes de la Copa del Mundo. Queda totalmente desnaturalizado si se prosigue en dos meses habiendo entremedio un período de pases (el más fuerte, si se ve el mercado europeo). Los medios uruguayos mencionan con énfasis que tanto Felipe Gedoz y Giorgian De Arrascaeta no seguirán en Defensor, pero olvidan mencionar que a los demás equipos también les sucederá algo parecido. En definitiva, prácticamente los cuatro que definen no mantendrán su actual poderío; ya sea para bien o para mal, esto le quita la gracia.

¿Quién será el nuevo campeón? Está claro que sea quien sea, será un nuevo campeón, dado que ninguno ha conquistado previamente la Copa Libertadores. Pero volviendo a la pregunta, ¿quién tiene mayores posibilidades? No se ve que haya un conjunto que sea verdaderamente más fuerte. Si se quiere, tal vez San Lorenzo cuente con mayores salarios en sus futbolistas (no lo sé, lo supongo), pero ni siquiera eso le asegurará algo. Bolívar, ante contrincantes parejos, tiene un arma que puede transformar en letal: la altura. Si mantiene su juego allí hecho, tendrá con qué dañar a los argentinos.

Defensor y Nacional completan la otra llave: los primeros basan su juego en la juventud y el talento de los dos futbolistas mencionados en el párrafo anterior, pero, por sobre todas las cosas, cuentan con un espíritu de equipo bastante destacable. Diría algo similar de los paraguayos, resaltando lo último antedicho, y resaltando el buen arquero que tienen.

Cada uno con sus recursos, con sus ideas, con sus métodos, tendrán la posibilidad de escribir su nombre en la copa más codiciada por estos lares. No se trata de una Sudamericana, se trata de una Libertadores. Y sea quien sea que la obtenga, habrá un nuevo campeón. Será el nuevo campeón de América.



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