24 ago. 2014

Unas palabras sobre Iván Alonso

Se me hace imposible dar una opinión y fundamentarla en ciento cuarenta caracteres. Por ello nace esta entrada.


Podrá pensarse que elegí el momento apropiado —dado que viene en racha— para hablar de Iván Alonso, pero en realidad no pretendo aprovecharme de las buenas actuaciones que ha realizado en los dos partidos del campeonato local. Si me resultara posible intentaría abstraerme de lo realizado en la nueva temporada, centrándome únicamente en el período anterior. No tengo ningún inconveniente en hacer esto porque pienso lo mismo que antes.


¿Por qué suelo defender a Iván Alonso?

Desde que lo he visto en Nacional, me ha parecido un futbolista que está para otro fútbol, superior a nuestro medio local. Entonces, en primer lugar, valoro que a pesar de ello vista nuestra camiseta. En segundo lugar, me parece sumamente completo. Es goleador y creo que no hay demasiadas dudas en ello; podrá tener una mala tarde, desperdiciar alguna ocasión de gol, aunque generalmente no perdona. Pero a esto le suma otras cosas: inteligencia, ya sea para asociarse con sus compañeros, descargar de manera adecuada, ubicarse en el área o lanzando la carrera justa para romper el fuera de juego.

Cuando pienso en los delanteros que han vestido la camiseta tricolor en los últimos años, me pregunto seriamente si ha habido otro que reúna tantas cualidades. Y me refiero a un delantero que sea “9” en principio, pero que no tenga limitaciones para desarrollar otras cosas. Si pensamos en el Medina de la Copa Libertadores de 2009 o en el Richard Porta que llegó a marcar ocho goles en tres partidos, veremos básicamente un espíritu aguerrido en el primero (y, naturalmente, peso en el área) y en el segundo un poco más de explosión, anticipación, y también goles. Pero carecen de visión de juego, y no eran muy pensantes que digamos. ¿Me explico? Podrán buscarse acciones aisladas que intenten quitarle validez a esto último que dije, pero una cosa es dar una asistencia en, supongamos, veinticinco o treinta partidos, y otra distinta, asociarse con naturalidad en cada partido.

Un paréntesis breve respecto a “para romper el fuera de juego”. Se podrá decir que Iván Alonso cae con frecuencia en posición adelantada, pero creo que pasa más por quién ejecuta el pase —que por un motivo u otro no asiste en el momento en que el delantero quiebra la línea—. Hoy en tres ocasiones quedó prácticamente en línea (incluso partiendo un paso o dos por detrás del rival) y una de ellas fue gol —estupendo pase de Porras—; otra, también pase de Porras —creo, o de Romero—, que rozó el poste derecho de Sud América, en el primer tiempo; y la tercera, fue en el segundo tiempo, pero no la recuerdo con exactitud.

Otra de sus virtudes es ganar muchas pelotas por arriba. No es demasiado alto pero ya sea por el salto, la experiencia o la ubicación, se las ingenia para terminar ganando. Y aquí subrayo una cosa importante: gana tanto en el interior del área, para cabecear rumbo al arco, como en el sector perimetral, para descargar hacia un compañero. Hoy justamente bajó una pelota que llegó a los pies de Sebastián Fernández y que también pasó cerca del arco del equipo vestido de naranja. Pero esta acción no es realizada cada cinco partidos, sino que se reitera con alta frecuencia. Además hay que sumar que en los tiros de esquina o en los tiros libres, cuando está esperando en el área, lo suelen agarrar. A veces hasta le cobran infracción cuando no la hay, o simplemente la infracción es del rival.

Quienes suelen cuestionarlo le critican el hecho de que “no aparece en los partidos complicados”. Esto me parece bastante injusto. Cuando no hay una identidad por parte del equipo, y las cosas no les salen a nadie, caerle puntualmente a un futbolista no sé si sea del todo justo. Más aún si contamos que en varios partidos en donde el gol no se veía por ningún lado, aparecía Alonso para marcar. Sería (salvando las distancias) caerle de manera similar a Luis Suárez que le marcaba de a dos o tres goles a varios equipos pero ante los rivales más fuertes su registro mermaba. Inconcebible. Sobre todo porque Suárez no es únicamente un delantero que haga goles, formaba parte activa en la creación del ataque del Liverpool (bajando, tocando de primera aún de espaldas, descargando, tirándose a la banda, apareciendo en el área para culminar, etc.). A otro nivel, por supuesto, pero Alonso hace todo esto que está en el último paréntesis. ¿O no?

Para terminar esta entrada quiero contarles que no suelo encandilarme con el registro de goles. ¿Saben por qué? Porque goles hay de todos los colores, y a veces un jugador puede meter varios beneficiándose de la elaboración de sus compañeros, empujándola al lado del arco. Sin embargo, hay otros en donde, si bien el apoyo de los compañeros es esencial, el gesto técnico, la definición o la manera en que se desenvuelve quien define, muestra a las claras lo que es capaz de hacer ese futbolista. El gol que hizo hoy Iván Alonso, ante Sud América, resume muchas cosas que intenté describir y entra en la segunda categoría de las dos antedichas. Rompe la línea, yendo al espacio, y cuando la pelota le llega… En fin, quien no lo vio, le sugiero que lo vea. Y quien lo vio, sabe a qué me refiero.

Postdata: A no olvidar que tiene treinta y cinco años (por ello no se le puede pedir que corra y presione a todos los defensores del rival), pero, sobre todo, tiene mucha calidad.


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