19 feb. 2016

Una nueva oportunidad parisina

Desde la llegada de Nasser Al-Khelaifi y sus millones de euros, Paris Saint-Germain se ha convertido en un equipo lleno de estrellas a nivel mundial. Sus objetivos van más allá de los terrenos franceses, donde dominan cada vez con mayor fuerza —conquistaron las últimas tres ligas y en la actual han sacado una ventaja de fantasía—. La copa y la supercopa francesas también tienen grabado su nombre como último campeón. Pero la verdadera aspiración del equipo parisino es conquistar Europa: la tan ansiada UEFA Champions League.


En las pasadas tres temporadas, PSG fue campeón en Francia pero en todas las veces quedó en cuartos de final de la principal competencia europea. Sin duda, en comparación a tiempo atrás, las actuaciones fueron relativamente buenas, pero siempre quedó la sensación de que se estaba a muy poco de seguir adelante, y también el hecho de que con todo lo invertido sabía a muy poco llegar solamente al grupo de los ocho.

Poder contratar jugadores a precios exorbitantes y mantener la estructura de lo esencial, es una ventaja con la que cuentan pocos equipos en el mundo. PSG trajo a estrellas a nivel mundial que no sólo engrosaron su plantilla, sino que se mantuvieron desde entonces en sus filas. Tal vez como la principal cara del ‘nuevo PSG’ y su importante proyecto, tenemos al sueco Zlatan Ibrahimovic. Junto a él, desde AC Milan, embarcó en París Thiago Silva. Esto lo menciono simplemente para comprender qué cosas puede pelear hoy el equipo italiano y las altas aspiraciones que poseen los franceses, llevándose en un mercado de fichajes a dos piezas claves de un equipo grande.

La idea no es detenerme en este momento en cada futbolista que llegó al PSG en estas últimas temporadas, pero mencionando alguno al pasar tendremos a Edinson Cavani, David Luiz, Marco Verratti o Ángel Di Maria; este último fichado para la actual temporada. En pocas palabras, el ‘nuevo PSG’ no busca sólo jugadores ya consagrados o que estén en el zénit de su carrera, también apuesta por futbolistas jóvenes que podrán escribir en París sus mejores partidos en un futuro cercano. El italiano Verratti o el brasileño Marquinhos son dos ejemplos de lo antedicho.

Pues bien, con la experiencia acumulada de los últimos años, un plantel que sólo ha recibido mínimos retoques en la actual temporada, ¿está PSG preparado para aspirar a más? Me tienta decir que sí, que esta puede ser una Champions League en donde podrán llegar más lejos de lo que acostumbran. Pero primero deberán sortear la llave —2 a 1 en ventaja— que se definirá en Londres, frente a un equipo que ya han enfrentado en el pasado y cuyos recuerdos no son felices, para recién entrar nuevamente al grupo de los ocho.

Hablando brevemente de lo que tiene PSG para exhibir en su juego y en sus futbolistas, vale destacar que cuenta con un mediocampo compuesto por Verratti y Motta como eje, cuyo sentido por la posesión es alto. Aquí no sólo mantiene y esconde la pelota en su poder, a partir de aquí empieza la acción. La calidad de ambos terminará juntándose con Di María, Zlatan, Lucas —en caso de jugar el brasileño, Cavani esperará— o Matuidi. Frente a Chelsea los cuatro defensores fueron brasileños, y ninguno de ellos desentona a la hora de jugar el balón. Por ello veremos, además, un equipo pensado en tener la pelota y no limitado a especular.

Regresando al partido de Chelsea, se vio un PSG que durante varios pasajes del partido dominó ampliamente las acciones. Por alguna situación puntual, en la ocasión que termina en gol del conjunto inglés, o un cabezazo de Diego Costa que manotea de manera excelente el arquero Kevin Trapp —arquerazo alemán que merece más que estas palabras—, ese dominio no se vio cómodamente expuesto en los metros finales de la cancha. El empate de Chelsea sin dudas fue inesperado, y para colmo, fue al término del primer tiempo. No podemos olvidar que en el equipo inglés había futbolistas con mucha calidad a la hora de tratar la pelota, como William, Hazard o Cesc, pero que en los primeros minutos les resultaba imposible retener la pelota. La presión parisina fue muy alta en esos minutos, y el dominio del que hablaba antes, seguramente tuvo su mayor grado en el inicio del juego.

La entrada de Cavani faltando unos veinte minutos, con el partido igualado a uno y sin la profundidad deseada, terminó siendo importantísima. No tanto por estar el uruguayo donde ‘debía’, en la banda izquierda, sino en una oportunidad donde se encontraba donde más le gusta a él: por el centro del ataque. Pero no hubiera habido gol o ni siquiera una oportunidad de gol, sin el pase de Ángel Di María, que no sólo tuvo la precisión sino también la visión suficiente para darlo en el momento justo; medio segundo después, Cavani estaría en fuera de juego. Con cada vez menos ángulo, definió venciendo a Courtois y, tras marcar, un grito que sacaba a relucir no sólo la importancia del gol para su equipo, sino también para el propio Cavani. Lo necesitaba.


En líneas generales, Paris Saint-Germain estuvo por encima de Chelsea. El partido que cerrará la llave de octavos de final será disputado en Londres y tal vez esto sea lo único ‘negativo’ para el conjunto francés. Lo otro, lo que ocurre dentro del terreno, no creo que tenga demasiadas cosas distintas. Vale recordar la importancia del gol marcado por los ingleses y que justamente PSG tiene en sus eliminaciones la poca fortuna de quedar fuera por dichos goles de visita. Pero mirando más allá de un partido de 90 minutos, veo a un PSG que busca, temporada a temporada, estar entre los primeros lugares del concierto europeo. Tal vez esta vez, su cuarta oportunidad desde que llegaron los millones, pueda dar ese último paso.

Hay una cosa segura, ganar la Champions League, habiendo tres equipos como lo son: Barcelona, Bayern Múnich y Real Madrid, que deberían rondar las semifinales, no es tarea sencilla ni siquiera para estos tres. Sumémosle al resto que también sueña, y que competirá con estos, y la dificultad crece. En lo personal, me gustaría ver a este PSG en una semifinal peleando contra alguno de estos equipos. Pero ni siquiera el pasaje a cuartos está hecho en estos momentos.

A modo de cierre, recordar que la próxima semana se vienen unos lindos enfrentamientos por la competición europea. Resaltando Arsenal – Barcelona y Juventus – Bayern Múnich. Habrá excusas suficientes para una nueva entrada. Hasta la próxima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario