19 mar. 2014

Hacia dónde vamos

Esta entrada probablemente resulte confusa e incoherente. No tengo ideas claras, sólo un deseo de expresar algo. Hacia dónde vamos, ¿hacia dónde vamos? Esa es la pregunta que me hago cuando veo a Nacional, como fue el caso de hoy. Sinceramente, no lo entiendo, ¿y ustedes? Percibo que a una mala idea generalmente le sigue otra mala idea, y en vez de rectificar, todo lo que continúa después no puede ser otra cosa que una tercera mala idea al hilo. Ni siquiera cuando se logra una victoria consigo tranquilizarme un poco y respirar, porque el rendimiento del juego no parece ser suficiente para el partido siguiente.

Haré algo: no me detendré en lo que creo de los futbolistas, ni diré “fulano se vive equivocando, mengano parece sin ganas”, porque en parte no vale la pena. No voy a solucionar nada haciendo eso tampoco. Tal vez otro día, con la mente un poco más clara, podría hablar jugador a jugador. Hoy no. Tampoco en el entrenador.


Luego de los dos golpazos por Copa Libertadores y pretender enfocarnos en el campeonato local, la idea de dos equipos distintos evidentemente no funcionó. Podrán decirme que con el diario del lunes es facilísimo, y que si hubiéramos ganado en Colombia y hoy sacáramos un empate, todo hubiera sido distinto. Claro. Hubiera sido distinto. Pero siendo sinceros, ¿los rendimientos abalaban tales resultados? ¿Es sostenible cuando ganas haciendo poco volver a ganar? A mis ojos, no. Es cierto que siempre hay esperanza a una mejora, pero cuando no hay fundamentos, no los hay y punto. Al margen de los resultados, y al margen de que hicimos un buen primer tiempo en Colombia ante Atlético Nacional, hasta ese momento (y los partidos posteriores), colectivamente fuimos muy pobres.

Colectivamente continuamos siendo pobres. No puedo olvidarme que nos faltan jugadores importantes que hubieran sido titulares en la Copa y, si nos quedábamos por el camino, también para el torneo local. Esos jugadores podrán darle otra textura al equipo, es cierto, pero no puedo pensar que sólo con ellos todo va a solucionarse. Si la línea de fondo comete errores infantiles (que a veces queda expuesta por el flan que somos en el medio, hay que decirlo), si nadie se muestra para recibir cuando uno tiene la pelota, si erramos pases elementales, o nos equivocamos en decisiones que a priori parecen simples de optar, entonces la solución no pasa por la inclusión o no inclusión de Arismendi y el Nacho González. Pasa por (primero y fundamental) el convencimiento que transmita el entrenador, y el nivel de sensibilidad de los futbolistas.

Hoy vi una cosa que volvió a frustrarme. El juego del rival, ¿lo vieron? Los tipos salían del fondo y tenían la predisposición de tener la pelota en los pies. Es decir, ¡no les quemaba la pelota en los pies! La pasaban no por querer quitársela de encima, sino para habilitar a un compañero, eliminar rivales con el pase, y avanzar en el campo. Esas son las premisas (muy básicas y simplificadas, claro está) que leí que Guardiola hacía énfasis cuando dirigía Barcelona. Conducir la pelota hasta que un rival venga a marcar, tocar hacia el compañero libre y que este vuelva a hacer lo mismo. Futbolistas a diferentes alturas en el campo, y tener un mediocampo con más jugadores que el rival (entiéndase como mediocampo la zona central, el anillo central y la zona de tres cuartos, y no alineados como puntos de una recta sobre la línea de cal que divide el terreno). Lo mismo hizo Newells.

¿Y nosotros? Ellos se agrupaban y presionaban como equipo, todos, y nos mataban; además, que al no tener esa predisposición de juego, ni los centrales ni los laterales se sienten con esa primera idea de “conduzco y paso”. Es como si no pensaran. Avanzan hasta que no pueden más, incluso si hay un compañero adelante, van a al lado del compañero con la pelota. No piensan la siguiente jugada, no piensan el posible pase que puede dar el compañero al que le dan la pelota. Si no piensan en eso, entonces es muy probable que el equipo deba detenerse o ya no pueda progresar. ¿Eso no se los puede decir Pelusso en un entrenamiento? “Muchachos, piensen a quién van a darle la pelota, no encierren a su compañero, facilítenle la tarea”. Y luego que haga algún entrenamiento con eso. Qué se yo.

Cuando queríamos presionar nos pasó exactamente lo mismo que en Rosario (aunque no tan evidente, Newells nos pintó la cara y feo). Como apretábamos de dos o tres, ellos siempre tenían algún jugador libre y así sorteaban la línea nuestra que intentaba presionar. Ellos avanzaban, se desprendían los que iban por fuera, los medios creativos (que prácticamente todos lo eran, porque todos manejaban el balón sin complejos y buscaban un pase que generalmente iba a destino) y entonces aparecían los espacios, y su libertad para jugar.

El Clausura nos espera. Esperemos que pronto Sebastián Coates pueda ser de la partida. Si bien hace mucho tiempo que no juega, por obvias razones, nos será muy útil así juegue el 30% (exagero, pero ustedes me entienden). Y luego ver qué tal con los futbolistas que vuelvan de la suspensión. Todavía está a nuestro alcance, pero hay que mejorar y mejorar, no hay otra opción. Ya no es cuestión de ganar el fin de semana, hay que ganar con fútbol. Sólo eso te asegura que el equipo tome confianza en sus condiciones y tenga rendimientos parejos. Tenemos jugadores como para ganarle a todos (en Uruguay, digo). Hay que jugar.


Postdata: Pelusso, querido, no me pongas más a De Los Santos de lateral. Lo estás quemando. El pibe llegó a Nacional y desde los primeros partidos (al margen de algún que otro resbalón) lo hizo notable. Se veía estable, sólido, con confianza y sin temor para mover la pelota. Ahora parece un saco de nervios, al igual que la mayoría de los compañeros. Vamo arriba, querido. De central o en el banco.


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