3 jun. 2015

Debut en Nueva Zelanda

En la madrugada del pasado domingo, Uruguay inició su participación en la Copa del Mundo de la categoría sub 20 con una victoria ante Serbia. La diferencia fue de un solo gol, marcado por Gastón Pereiro —uno de los creativos del equipo—, y la misma se mantuvo gracias a las continuas intervenciones del arquero uruguayo. En esta entrada intentaré hablar de la actuación Celeste en dicho encuentro y destacar, al mismo tiempo, los nombres de algunos futbolistas serbios que me parecieron interesantes.



Antes de hablar del partido en sí, quisiera mencionar algunas cosas del conjunto europeo. En primer lugar, me gustaría mencionar que Serbia disputó diez partidos durante el campeonato europeo sub 19 de 2014, certamen que lo clasificó al presente mundial, y no perdió en ninguno de ellos. En las rondas finales, de hecho, enfrentó al campeón Alemania y al subcampeón Portugal —empató en ambos encuentros—. Frente a los lusitanos tuvieron que definir por penales quién pasaba a la final del Europeo; Serbia perdió esa definición. Todo esto lo menciono para dimensionar, de alguna manera, el nivel del equipo con el que nos tocó debutar.


El partido entre uruguayos y serbios fue relativamente parejo. Diría que los europeos, durante mayor parte del encuentro, supieron manejar mejor la pelota —aquí pudo disfrutarse la calidad de tres o cuatro futbolistas que inquietaron bastante a Uruguay—. Esto iba a quedar más evidente cuando tuvieron la necesidad de ser más agresivos y buscar el empate. Las situaciones se crearon, pero Guruceaga estuvo siempre atento y respondió de manera óptima, ya fuera para salir y lanzarse con sus manos, al límite de cometer infracción, o responder bajo los tres palos en tres ocasiones que pudieron terminar en gol.

El número 11, Andrija Zivkovic, tenía buen control de pelota, era ágil y escurridizo. Inquietó bastante por la banda derecha, dribleando y creando ese desequilibrio que los talentosos pueden realizar. Probó en más de una ocasión desde fuera del área pero no estuvo eficaz en dichos intentos, para nuestra fortuna. Los otros dos peligrosos eran los delanteros: Sergej Milinkovic, el número 20, tenía un físico considerable, pero destacaba básicamente por el juego de sus pies. Controlaba la pelota con naturalidad, así fuera de espaldas, y también dio muestras de la potencia de su disparo en un intento que se fue desviado. Ivan Saponjic, el 7, fue el otro que quiero destacar.

Evidentemente me resulta más fácil hablar de los futbolistas uruguayos, que los pude ver durante todo el Sudamericano. Nahitan Nandez fue elogiado en la prensa, pero me pareció un mal partido suyo. Se encontró activo y enérgico, tal vez un tanto desordenado, pero donde estuvo bastante erróneo fue en la toma de decisiones. Va más allá de si concreta bien o no un pase, de si llega o no a destino; Nahitan se equivocó en qué hacer una vez que tuvo la pelota en su poder. En contraste a él, vi a Facundo Castro —sobre todo en el segundo tiempo y con espacios— participativo y bastante inquietante por la banda. En el primer tiempo no pudo explotar su velocidad, que es en definitiva su principal virtud, aunque aportó centros desde su banda que pudieron terminar bien.

Gastón Pereiro marcó el gol, tras asistencia —destacada— de Castro, en una situación que decidió en menos de un segundo. También tuvo, anteriormente, un cabezazo que encontró atento al arquero serbio. De Gastón precisamos inspiración, cuando él encuentra esos momentos lúcidos de creatividad, Uruguay se vuelve impredecible y peligroso en ataque. Estos chispazos son similares a los que pueden verse en Amaral —otro talentoso—, que entró a jugar el segundo período y pudo demostrar, rápidamente, lo que es capaz de hacer dentro del campo.

Jame Báez fue el único delantero que presentó Uruguay. De espaldas y luchando bastante cuerpo a cuerpo con los centrales serbios, el futbolista de Defensor Sporting rindió aceptablemente. No sé si fue únicamente para este partido, o si Coito cree que está en mejor forma que Franco Acosta; sea como sea, Báez no desentonó en el partido.

Hablando de centrales… La pareja Celeste volvió a verse fuerte. Tal vez al principio, producto del nerviosismo, hubieron pelotazos innecesarios y excesivos; pero acorde iban pasando los minutos, sobre todo desde el lado de Lemos, Uruguay tuvo una salida prolija y por bajo. Este central no se ve presionado así tenga un rival cerca, y sale con tranquilidad, así tenga que amagarle y salir por el otro lado. Da seguridad, similar a lo que ocurre con Arambarri.

En cuanto a Guruceaga, si bien ya lo mencioné al inicio de la entrada, vale la pena volver a mencionarlo. La seguridad que brindó durante este partido —y todo el torneo clasificatorio durante enero— es impresionante. Exceptuando una salida, después actuó de una manera muy buena. Jugadas que pudieron haber terminado en gol, Guruceaga logró descifrarlas y contrarrestarlas, ya fuera saliendo rápidamente a cortar con sus manos o utilizando sus reflejos.

Supongo que el juego colectivo se irá afianzando con el paso de los partidos, aunque, claro está, en una Copa del Mundo los partidos no son muchos y una actuación mala puede hacerte quedar afuera. En poco más de media hora nos enfrentamos a México en lo que será la segunda fecha. Aquí podremos ver, tras el partido, si existe una consolidación de lo hecho en el primer partido o no. Espero que Uruguay se afiance un poco más, y que aquellos jugadores que no rindieron como pueden durante Serbia, hoy lo hagan ante el equipo mexicano.

Recuerden, con Pereiro iluminado y Amaral como su cómplice, Uruguay podrá dar más de una sorpresa.

Hasta la próxima.

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