Esperaba que las cosas fueran más simples. Veinticinco no parecía ser un número elevado para las lecturas de 2014. De hecho, no lo fue del todo. Pero al no llegar a dicho número, el reto, automáticamente, queda como incumplido. Las clases, las pruebas y los viajes —no vivo en Montevideo, viajo a diario en época de clases—, conspiraron con que no pudiera cumplir lo propuesto.
Pero en realidad ya no tiene demasiado sentido ver la parte del vaso que aún continua por ser completada, y de ahí nace la idea de esta entrada. Repasaré las veintitrés lecturas que sí pude terminar y, en breve, iré hablando de cada una de ellas, además de adjuntar —en caso de que existan— sus respectivas entradas (intento de reseñas y opiniones pertinentes).
Recordando el año pasado en libros…
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