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23 ene 2014

Sobre el olvidado SIGLO XX


Pasó un tiempo prudente desde que terminé de leer este libro de Tony Judt y este momento, en donde escribo su entrada correspondiente. Hubieron dos motivos que considero claves para que ocurriera esto: el primero es fácil de prever, la falta de tiempo; el segundo, y tal vez el más significativo, fue el hecho de querer crear una buena entrada acorde al libro. No les miento si digo que Sobre el olvidado SIGLO XX fue una de las mejores lecturas que hice en el 2013.

Se trata del segundo libro que leo de Tony Judt, historiador inglés, quien en palabras de Niall Ferguson, de Financial Times, es «el intelectual de los intelectuales». Con cada nuevo capítulo leído de este libro —y también del anterior: Pensar el siglo XX—, me provoca más placer lo que escribe Judt. ¿Qué es lo que más me llama la atención? Su manera de enfocar los temas. Pareciera que todo lo ve, que no se queda con una visión, que mira desde otros ángulos cada situación que analiza. Eso, evidentemente, le da una credibilidad a sus textos.

Ahora me internaré sobre todo en el libro.

9 nov 2013

Primo Levi, el niño y su relato


En Sobre el olvidado SIGLO XX, Tony Judt le dedica uno de sus capítulos al italiano Primo Levi. Este italiano nacido en Turín en el año 1919, es de origen judío y, por consiguiente, terminó siendo prisionero en un campo de concentración de los nazis. Para su suerte logró sobrevivir al Holocausto y se convirtió en el autor de memorias, relatos, poemas y novelas, muchas de ellas a modo desahogo para contar la experiencia que marcó su vida. Judt titula su capítulo como «Las verdades elementales de Primo Levi», destacando la manera concreta —sin dar rodeos ni florecer las cosas— que tenía el italiano de decir las cosas.

Tony Judt habla muy exhaustivamente acerca de este personaje, pero no es la idea de esta entrada hacer algo similar. Por el contrario, aquí pretendo sólo a modo de presentación, contarles algunos datos y, además, citar uno de sus poemas —que aparece en Sobre el olvidado SIGLO XX, antes mencionado— y también un relato que me parece bastante enriquecedor, que también aparece en la obra de Judt.

Antes de continuar, les cuento que Primo Levi, a pesar de las restricciones de la época por su origen judío, logró estudiar en la Universidad de Turín y graduarse como químico. Además consiguió trabajo en varias instituciones que, nuevamente, a pesar de su “raza”, estaban dispuestos a darle un lugar.

El poema que quiero compartirles se llama “El superviviente” (febrero de 1984), en italiano «Il superstite», donde puede verse de manera explícita su sentimiento de culpa por haber sobrevivido al Holocausto y no otras personas, que terminaron muriendo.
Retrocede, déjame solo, pueblo sumergido,
vete. No he desposeído a nadie,
no he usurpado el pan de nadie.
Nadie murió en mi lugar. Nadie.
Vuelve a tu bruma.
No es mi culpa si vivo y respiro,
como, bebo, duermo y me cubro con ropas.

Dice Tony Judt, citándolo textualmente del capítulo antes mencionado: “La culpa del superviviente —por sobrevivir, por no ser capaz de transmitir la profundidad de los sufrimientos ajenos, por no dedicar cada hora al testimonio y al recuerdo— es el legado triunfante de las SS, la razón por la que, en palabras de Nedo Fiano: «En el fondo, yo diría que nunca salí completamente del campo»”.

Las dos obras más reconocidas escritas por Primo Levi son Si esto es un hombre (considerada una las más importantes del siglo XX) y La tregua. Es justamente de esta última el relato que quiero compartirles. El relato es acerca de un niño de tan solo tres años que ha sobrevivido en Auschwitz hasta la llegada de los rusos. También se los comparto íntegramente, como aparece en Sobre el olvidado SIGLO XX.

Hurbinek no era nadie, un niño de la muerte, un niño de Auschwitz. Aparentaba unos tres años de edad, nadie sabía nada de él, no hablaba y no tenía nombre; ese extraño nombre, Hurbinek, se lo habíamos dado nosotros, quizá una de las mujeres que había interpretado con esas sílabas uno de los sonidos inarticulados que el niño emitía de vez en cuando. Estaba paralizado de la cintura para abajo, con las piernas atrofiadas, delgadas como palitos; pero sus ojos, perdidos en su rostro triangular y consumido, brillaban con una terrible viveza, llenos de exigencia y afirmación, de la voluntad de escapar, de romper la tumba de su silencio. Carecía de habla, pues nadie se había molestado en enseñarle; la necesidad de hablar cargaba su mirada fija de una urgencia explosiva: era una mirada salvaje y humana al mismo tiempo, incluso madura, un juicio que ninguno de nosotros podía soportar, tales eran su fuerza y su angustia… 
Durante la noche escuchábamos atentamente… del rincón de Hurbinek a veces venía un sonido, una palabra. No siempre era exactamente la misma palabra, pero sin duda era una palabra articulada, o, mejor, varias palabras articuladas con pequeñas diferencias, variaciones experimentales de un tema, de una raíz, quizá de un nombre. 
Hurbinek, que tenía tres años y quizá había nacido en Auschwitz y nunca vio un árbol; Hurbinek, que había luchado como un hombre, hasta el último aliento, por ganarse la entrada al mundo de los hombres, del que un poder bestial le había excluido; Hurbinek, el sin nombre, cuyo diminuto antebrazo —también el suyo— llevaba el tatuaje de Auschwitz; Hurbinek murió en los primeros días de marzo de 1945, libre pero no redimido. Nada ha quedado de él: su testimonio son estas palabras mías.

Este tipo de relatos conmueve y deja pensando. Me parecía que valía la pena compartirlo (por si no habían leído el libro o si no conocían a su autor).

Esta ha sido una entrada distinta a las anteriores en donde hablaba de libros. Aquí procuré centrarme en una personalidad, mencionada en un capítulo de un libro que ando leyendo, y destacar algunas cosas que me parece oportunas compartir. Y eso ha sido todo por hoy. Hasta la próxima.

3 nov 2013

Pensar el siglo XX

«El legado de un verdadero gran pensador.»
Evening Standard

Pensar el siglo XX es el primer libro de historia (o que se hable de historia) que leo de principio a fin por el mero gusto de hacerlo. Básicamente, se trata de un extenso diálogo entre Timothy Snyder y Tony Judt; el primero es quien tira los lineamientos de los temas a tratar y el segundo, quien los desarrolla.

Podría decirse que el libro es una biografía sobre Tony Judt, ya que va tocando todos los temas de su vida, desde su infancia hasta la actualidad (en ese momento, 2010). Pero a su vez, además de conocer la nacionalidad de sus padres, en qué centro estudió o dónde realizó los estudios universitarios de posgrado, entre otras cosas, veremos la visión de un tipo que se enfocó en conocer el siglo XX. Y esto también se verá en la extensa charla escrita, el desarrollo de temas como las Europas de posguerra —haciendo especial hincapié en Europa del Este, su especialidad—, su opinión acerca del Holocausto o Israel, además de mencionar a un montón de pensadores del siglo XIX y XX.

Evidentemente se tocan muchos temas durante el libro y mi memoria no es tan buena como la de este historiador, por lo que es muy probable que muchas cosas importantes no las haya dicho. Pero en resumen, puede verse la visión de Tony Judt acerca de lo más trascendental del siglo pasado (por ejemplo, cómo ve al estalinismo, el nazismo, etcétera) y también algunas menciones a los primeros años del nuevo siglo, donde habla de decisiones de Estados Unidos en el gobierno de Bush, por destacar algo.


Por si quieren profundizar un poco más acerca del libro, les dejaré la sinopsis de la editorial Taurus.

El siglo XX se erige como la edad de las ideas, un tiempo en el que, para bien o para mal, el pensamiento de unos pocos se impuso sobre las vidas de muchos. De una claridad y lucidez sin precedentes, el último libro de Tony Judt, uno de los más incisivos historiadores contemporáneos, está destinado a convertirse en un clásico del pensamiento moderno.

Pensar el siglo XX es a la vez un libro de historia, una biografía y un tratado de ética. Es una historia de las ideas políticas modernas en Occidente. Pero es también la biografía intelectual de Judt, nacido en Londres justo después del cataclismo que supusieron la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, cuando el comunismo afianzaba su poder en Europa del Este.

La excepcional naturaleza de esta obra se revela en su propia estructura: una serie de conversaciones íntimas con su amigo el historiador Timothy Snyder en las que Judt, con asombrosa elocuencia y erudición, rescata a los pensadores que han dado forma al mundo en que vivimos, presentando sus triunfos y fracasos.

Es, por último, una reflexión sobre la necesidad de la perspectiva histórica y de las consideraciones morales en la transformación de nuestra sociedad. Al recuperar lo mejor de la vida intelectual del siglo XX, abre el camino a una moral para el siglo XXI. Este es un libro sobre el pasado pero es también un libro sobre la clase de futuro al que deberíamos aspirar.


Para ir terminando con la entrada, me parece oportuno destacar que esta obra es póstuma. Judt fallece en 2010 a causa de una enfermedad que le diagnostican en 2008 y va empeorando con el paso del tiempo. Además, que es la última obra publicada de una extensa cantidad, donde se destaca por ejemplo Postguerra: una historia de Europa desde 1945.

Les dejo un enlace en donde pueden conseguir el ebook: clic aquí.


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Novelas históricas que intentan narrar lo que fue el siglo XX:


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