10 sept. 2013

Final de potencia y belleza

La verdad es que el tenis es un deporte que me gusta aunque muy pocas veces logro ver un partido y, mucho menos, de principio a fin. Pero el domingo no tenía mucho por hacer y, poco a poco, la final del US Open en su versión femenina, me atrapó. Sabía que la potencia y la belleza no iban a faltar.

La norteamericana Serena Williams se enfrentaba a Victoria Azarenka, de origen bielorruso. El partido prometía y mucho: la número uno se vería frente a frente con la número dos.

Sin tener mucho conocimiento acerca de las protagonistas, sospechaba que la norteamericana iba a imponer su juego. Posee un golpe muy fuerte que me llama la atención. De las tenistas que he visto, debe ser la que golpea más fuerte y esa, evidentemente, era una de sus armas. Pero Azarenka también tiene lo suyo, tal vez no golpee muy fuerte —o no tanto como Serena— pero sí posee alternativas.

El viento fue el tercer componente en la final. El mismo podía complicar en determinadas jugadas, desviando mínimamente la pelota, pero también podía favorecer justamente de la misma manera. Un tiro justo podía ser bueno o malo por este factor. Y al principio del juego la sensación que me quedó fue que Williams se impacientó por esto y Azarenka supo sobrellevarlo mejor, tal vez exteriorizándolo menos.

El primer set se fue 7-5 a favor de la estadounidense. Fue muy bueno, aquí, desde el inicio, podía pensarse que esta final sería una para recordar. Dicho por los especialistas, Azarenka jugó el mejor partido del presente US Open, lo que no es poco, jugar bien o jugar muy bien en el partido más importante demuestra su mentalidad y explica por qué está en la élite de este deporte.

Tras la primera parte, llegó el segundo set. Trascendental. Sin temor a equivocarme digo que fue el más emocionante del partido. En un momento parecía que Serena se lo llevaba, y con él, el partido. Pero no, Victoria Azarenka le puso una mayor emoción al juego ganándolo tras el tie break que finalmente fue 6-7.

Y para el tercero se formulaban muchas interrogantes. Serena Williams había desperdiciado una posibilidad muy fuerte de llevarse el partido en dos sets. Y la rebeldía de la bielorrusa, firme en la creencia de su juego, le había arrebatado a la tenista local esa victoria temprana. ¿Qué podía pasar? Todo. Pero con el desarrollo quedó en claro que Serena volvía a estar dentro del partido, el contundente 6-1, resultado final con el que se llevó el juego, también dejó en claro que la número uno es justamente eso, la número uno.

Para culminar, y no dejar colgado el título, paso a definir el gran encuentro como una final con potencia, que aportó a la perfección Serena Williams, y belleza, esta vez del lado de Victoria Azarenka. Si bien las dos brindaron un gran tenis, este detalle no podía pasarse por alto.

Hasta la próxima.

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