31 ene. 2015

Sudamericano de celeste

En toda competencia que involucre a Uruguay siempre existe un entusiasmo y una ilusión, justificados en algunos casos y tal vez no tanto en otros. Este Sudamericano sub 20, creo yo, se encuentra entre los primeros. Uruguay recibe el certamen como anfitrión y eso poco sirve a ciencia cierta en cuanto a posibilidades de obtenerlo, pero la confianza en el entrenador actual y en algunos de los futbolistas, y también en el equipo que podría crearse, estaba y está.



A Fabián Coito lo recuerdo desde la generación 2011, en donde le dio una impronta diferente a la sub 17 de lo que se nos tenía acostumbrado. Aquel equipo era competitivo, no se limitaba a marcar, marcar y marcar. Tenía la capacidad de ir y buscar, apretar cuando era necesario, soportar los avances del rival e imponerse en varios momentos del partido. En el Mundial de la categoría, aquel año, se llegó a la final frente a México —anfitrión—. Dos años más tarde, a cargo del mismo entrenador, la Celeste sub 17 volvió a asistir a un Mundial. No se llegó tan lejos, pero lo anteriormente mencionado como características de juego puede reiterarse sin temor a equivocarse. De ese 2013 a este 2015, habiendo ascendido en categoría, Coito cuenta con algún nombre que ya había dirigido. La idea no es detenerme en ellos, sino hablar de la actualidad, de lo que se ha hecho en este año y lo que se vendrá. Sin embargo, hablar del entrenador, a modo de introducción, me parecía oportuno.

No recuerdo exactamente los datos, pero si algo me había sorprendido de este grupo de futbolistas es que varios habían tenido participación en primera división. Tal vez el ejemplo más notorio sea el de Gastón Pereiro, quien disputó la mayoría de los partidos del pasado Apertura como titular en Nacional. Pero a él pueden sumársele nombres como el de los delanteros Báez y Acosta, además de Fagúndez —futbolista que juega en Estados Unidos y que en 2013 tuvo muchos minutos, más que el pasado año—. Pero si no me equivoco, también el central de Rentistas tuvo unas cuantas participaciones. Arambarri y Nández, tal vez no tantas, pero supieron estar en algunos partidos.

No sé si se deba precisamente a esto, a la presunta experiencia de los futbolistas en una primera división, pero hubo partidos —como ante Brasil en la primera fase— en donde me quedó la sensación, tras ver otros encuentros (como Chile y Venezuela, de la misma fase), de que no estaba viendo a un equipo sub 20. Parecía ver una diferencia, más allá del juego si era bonito o no, por cómo ocupaban la cancha, por la seguridad que brindaban algunos, ¿me explico?

La primera prueba fue ante Colombia, el último campeón del Sudamericano de la categoría. El cruce no era sencillo ni mucho menos para Uruguay. De hecho, el partido terminó yéndose 1 a 0 con un gol de pelota parada. Si bien Uruguay tuvo ocasiones, Colombia también y el partido, en sí, fue un tanto cerrado. Las expectativas (que en mi caso estaban sobre Pereiro) por ahí no fueron recompensadas. Ante Brasil, en cambio, se vieron cosas distintas. Uruguay se mostró intenso, y varios jugadores (entre ellos, Castro, número 7) tuvieron minutos muy positivos. El partido volvió a abrirse con una pelota parada, esta vez el cabezazo fue de Pereiro. Pero aquí pudimos ver algunas de las características antedichas de los equipos de Coito.

Contra Chile se pudo demostrar, sobre todo en goles, las diferencias que existía en cuanto a preparación y la compenetración de los futbolistas. La turbulenta preparación chilena sin dudas golpeó y mucho al equipo vestido de rojo a lo largo del torneo; Uruguay no sólo lo aprovechó, muchos de los futbolistas brillaron demasiado aquel día y el partido terminó con un abultado marcador de 6 a 1. Quien empezaba a hacerse un lugar en el equipo era Amaral, el otro chico del Club Nacional de Football.

[LOS JUGADORES]

A continuación hablaré de algunos futbolistas que, a mi modo de ver, han tenido unas actuaciones muy buenas y que han hecho que Uruguay hasta el momento sea de lo mejor del Sudamericano.

Gastón Pereiro. Para mí no hay dos maneras de verlo: es el mejor. Tiene una calidad excepcional (tal vez, con menos experiencia, el otro competidor en este rubro de imaginación y talento es Amaral), y hace cosas inesperadas como ante Perú, en donde a último momento asiste a Arambarri cuando todos pensábamos que cerraría él mismo la jugada. Tiene talento, tiene pegada (aunque hasta el momento no lo haya demostrado aún), y dentro del área aumenta la peligrosidad del equipo. Ante el mismo rival incaico, marcó un golazo haciendo pasar de largo a su marcador y eligiendo a dónde meter la pelota. Futuro enorme para él, y Uruguay lo necesita, lo necesitamos todos.

Rodrigo Amaral. La única referencia de este pibe de 17 años que tenía antes del Sudamericano es que era de Nacional y que Iván Alonso, en una entrevista en Fox Sports Radio Uruguay, había hablado muy bien de él. Nada más. El pequeño Amaral empezó entrando unos minutos en los primeros partidos y ya se notaba que tenía cosas especiales: cuando agarraba la pelota, la manera de usar el cuerpo, la manera de llevarla, no sé, te das cuenta en seguida que tiene una calidad impresionante. La titularidad ante Perú era más que merecida, y, la verdad, la rompió.

Mauro Arambarri. Lo conocí en un partido de Defensor Sporting ante Peñarol y me dejó muy buenas impresiones. Creo que en la televisión, aquel día, le dieron el premio al mejor jugador de la cancha. No sé si se lo mereciera o si no, pero, lo que digo, es que en este torneo ha demostrado cosas muy interesantes. Me gusta cómo recorre la cancha y también su involucramiento con el juego del equipo. Cuando marcan mucho a Pereiro y lo cierran a este número 8, Uruguay parece disminuir su fútbol. Para colmo le ha sumado goles, pero no me quedo con esos en donde aparecía en el segundo palo y la metía (que son válidos, y vaya si los grité), sino con la definición ante Perú. Allí da muestras que no sólo está dispuesto a presionar al rival, sino también a lanzar pases y sumarse al ataque (con criterio).

Facundo Castro. Otro futbolista de la cantera violeta que me sorprendió gratamente. Creo que se ganó la titularidad en el transcurso del campeonato (ya desde el segundo partido, de hecho). Ahora se lo ve con más confianza y se anima a tenerla más, a driblear, y también lanza algunas faltas y tiros de esquina. Ha ido ganando trascendencia en el equipo, se ha destacado, y también explica algunos buenos momentos de la Celeste.

Nahitan Nández. El problema con Nández no es que sea de Peñarol, ja ja, si no que los periodistas de la televisión lo pintan como el mejor de los mejores de los grandes entre los grandes cracks del mundo. (?) Le dan demasiado color. Está bien, el tipo se esfuerza, impone presencia, roba pelotas, recupera, le da estabilidad al equipo. Pero también falla, y ojo, no es que uno deba detenerse solamente en las fallas, pero vamos, que tampoco es el super crack. El equipo lo necesita, y no por nada le han puesto en el brazo la cinta de capitán.

Podría hablar de los dos centrales, que han tenido muy buenas participaciones, pero me detendré más que nada en el “peludo” Lemos, que me ha dado otra grata sorpresa. Es el tercer futbolista de Defensor Sporting que nombro aquí, al pasar, y eso significa —aunque es bastante obvio intuirlo— que este equipo trabaja muy bien en formativas. Me da seguridad, en los manos a manos, por lo general gana él. Al mismo tiempo, se encuentra bien parado, ordenado, y la pelota pasa por él cuando el equipo sale.

Gastón Guruceaga. Lo único malo que tiene el arquero es que es de Peñarol, después, tiene solamente cosas buenas. Más allá de un error puntual —o dos— durante los cinco partidos en los que ha atajado, de los cuales en los primeros cuatro mantuvo el arco en cero, su actuación ha sido brillante. Cuando nos han llegado, ha respondido de manera estupenda. Se lo ve grande, fuerte y seguro. Uruguay en los últimos tiempos se ha caracterizado por tener arqueros de muy buen nivel (Cubero en el sub 17 de 2011; De Amores en 2013, en el sub 20).

La verdad es que por ahí me quedan cosas por decir de algún otro jugador, como el delantero Franco Acosta que banca y banca, allá arriba, corriendo hasta lo que no puede, pero la idea tampoco es extenderme demasiado. Acosta, ya lo demostró dos años antes, es otra explicación del rendimiento de Uruguay exhibido hasta el momento. Tiene mucha explosión, tal vez la velocidad sea su rasgo más notorio, pero generalmente tiene ocasiones y marca. Lo cual no puede pasarse por alto.

Y para cerrar les cuento que si bien no tengo expectativas para ser campeones —equipos como Argentina, Brasil y Colombia, son muy buenos—, sí espero poder ir al Mundial y, si se pudiera, clasificar a los Juegos Olímpicos de 2016. Este equipo dio muestras interesantes en la primera ronda, sólo debe —es sencillo decirlo, pero no hacerlo— mantener esa intensidad y darlo todo. Se ve cierto estilo de juego y tenemos talento, sobre todo en los botines de Pereiro y Amaral. Y no hay que olvidar que la ilusión está intacta, la esperanza es lo último que se pierde y soñar no cuesta nada.

Hasta la próxima.



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