30 oct. 2012

Habló el Maestro



El pasado lunes 29 de octubre, a las 11:30 hs, el maestro Óscar Washington Tabárez, DT de la selección nacional uruguaya, dio una conferencia de prensa extensa y sumamente productiva. La misma se organizó a causa de la numerosa cantidad de entrevistas y citas que poseía el entrenador. La mala racha en los últimos cuatro partidos en Eliminatorias es otra de las principales razones.

El grado de preocupación, hasta entonces, se había generalizado. La gente, la prensa, todo el mundo en general —dentro del territorio uruguayo—, tenía un sinfín de preguntas, inquietudes, e incluso se hablaba de borrar jugadores cuyo cuarto de hora ya había transcurrido, para convocar y darle la oportunidad a otros. En mi opinión, sacar por sacar y poner por poner no era la solución. Ni tampoco convocar jugadores que hayan tenido un nivel aceptable o bueno en un mes o dos, y tirar por la borda trayectorias de años jugando en el más alto nivel.

Poco más de una hora fue lo que duró la conferencia. En principio, Tabárez comenzó explicando el motivo de la misma; prosiguió aclarando los problemas que había visto en ese último mes y medio, y de cierta manera se abrió a soluciones; convocó a cuatro jugadores “nuevos”, quienes en realidad ya habían tenido cierto lugar en la selección (tal vez no con la actividad del “grupo” del Mundial o la Copa América).

Alejandro Silva (Olimpia de Paraguay), jugador polifuncional que puede jugar por ambas bandas en los laterales y en el mediocampo; Mauricio Pereyra (Lanús de Argentina), volante con más vocación ofensiva que defensiva, buen manejo de pelota y gran visión para colocar pases medidos; Gonzalo Castro (Real Sociedad de España), un volante por fuera o prácticamente extremo, incluso puede jugar flotando por ambas bandas en caso de un ataque con tres o dos, jugando él suelto por fuera. Gran velocidad. Merecidísimo, al menos, bajo mi punto de vista. El “Chori” era uno de los que quería ver en Uruguay desde hace ya un tiempo, veremos qué pasa. Y el cuarto nombre fue Stuani (Espanyol de España), delantero, goleador.

Acierto. Así defino esta conferencia, y así defino la decisión de agrandar el número de integrantes del plantel. Estará en estos cuatro jugadores la obligación de hacer bien las cosas para darle más alternativas al equipo nacional.

Volviendo meramente a la actitud del maestro, me pareció muy correcta. Demostrando de principio a fin un enorme grado de paciencia. Más o menos a partir de la primera media hora, se abrió la posibilidad de que la prensa que había asistido comenzara a realizar preguntas correspondientes. Con la misma paciencia, el entrenador respondió una a una. Aclaró, entre otros temas, cómo veía a Cavani, el porqué lo había colocado en esa posición de volante, yendo al sacrificio en la mayoría de los casos; que la lista de “nuevos” podía haber sido mayor en caso de haber contado con jugadores del medio local (quienes no pudieron ser escogidos para no interrumpir la actividad local, coincidía con la semana del Clásico).

Para terminar la entrada, quiero reiterar que la conferencia de prensa fue excelente. Fue excelente porque se aclararon un montón de asuntos, un montón de malentendidos, y porque siempre es mejor escuchar la palabra de alguien involucrado al tema que intentar comprender interpretaciones, en muchos casos, meramente personales, de periodistas. Y terminar diciendo que fue, al menos para mí, más que acertado la “apertura” a nuevos futbolistas.


Imagen tomada de OvacionDigital.com.uy

28 oct. 2012

Sin ideas y con errores



El Club Nacional de Football tenía hoy la posibilidad de alcanzar la punta del Torneo Apertura. Para ello debía enfrentar a El Tanque Sisley y vencerlo. Pero las cosas no se dieron como se esperaba en un principio. Sin Recoba en cancha —ausente en los últimos dos partidos del torneo uruguayo—, el tricolor careció de juego. ¿Tuvo la pelota? Posiblemente sí, más que su rival; pero sin hacer daño, sin tener profundidad, sin elaborar algo de peligro.

El primer tiempo se fue chato. Una pálida expresión, por darle un color al juego, fue lo que pudo apreciarse. Remates desde fuera, tibios intentos, que no ocasionaron mayor riesgo en el arco de Nicola Pérez (ETS). Poca participación de Gonzalo Bueno por banda izquierda, prácticamente lo mismo para Luna por la derecha. Cabrera fue el que más quiso, el que más intento; remató un par de veces, asistió como pudo, pero no fue suficiente. Núñez no tuvo la potencia de otros juegos —no es de extrañar, la jornada de hoy fue acalorada—; y en Píriz recayó en la mayoría de veces la responsabilidad de salir jugando. Facundo marca, presiona, corre… Pero con la pelota no posee la habilidad de Cabrera o Calzada.

Y ante esto último, a Nacional le faltó verticalidad y dinamismo en el juego. La pelota iba de un lado a otro, del medio a atrás, para que los centrales rehicieran el juego, pero siempre demasiado lento, previsible. Con el marcador desfavorable, se vio un claro cambio de actitud. ¿Por qué no intentaron así desde el minuto cero? En el segundo tiempo, como equipo grande que es, Nacional fue con mayor número de jugadores al ataque. Personalmente no me gusta ver a Taborda y Medina pegados en el área, y crear referencias fáciles para marcar, o amontonar por amontonar hombres en posiciones ofensivas. Eso le quita claridad a las jugadas, le quita sorpresa. Más aún cuando de por sí la elaboración no es fluida.

Con el ingreso de Taborda, la línea de juego era clara: buscarlo una y otra vez, de manera sistemática, por arriba mediante centros. Hubo uno especialmente “limpio” en el cual Núñez ubica la pelota en el corazón del área y el gigante cabecea notable; pero si el cabezazo fue notable, la atajada de Nicola Pérez lo fue aún más. Hablando particularmente del arquero, tuvo una jornada muy buena. A pesar de las pocas ideas, Nacional se las ingenió para llegar alguna que otra vez —marcando un par de goles—, pero el arquero de El Tanque respondió de gran forma.

Sumado a la escasa propuesta futbolística, es necesario mencionar los graves errores defensivos. El primero que se me viene a la cabeza es el de Scotti en el penal que a la postre se convertiría en el tercer gol de El Tanque. Es increíble, es impensado; un pelotazo largo y frontal del arquero, termina complicando a la zaga tricolor.

Con la expresión y actitud de hoy no ganaremos con méritos propios. Eso está claro. Para el próximo juego espero una mejoría. Espero contra River Plate tener una reivindicación; manejar con criterio la pelota y controlar el juego. Abrir la cancha, crear variantes ofensivas y un juego más fluido. Si el “Chino” llega para dicho partido, sé que no faltará la magia. Pero no podemos depender únicamente de un jugador; no es un tipo, son diez de campo que deben ser conscientes para jugar mejor.

17 oct. 2012

La idea de Chile



El enfrentamiento de Chile – Argentina tuvo lugar el día martes 17 de octubre en el estadio Nacional de la capital trasandina. En el marco de las Eliminatorias Sudamericanas, estos equipos volvieron a verse las caras en la Jornada 10, y fueron los albicelestes quienes cosecharon los tres puntos tras la victoria 1 – 2. Pero no pretendo realizar una crónica del trámite del partido, sino centrarme en la idea de Chile, el planteamiento que realizó el conjunto local.

Siendo local, el conjunto que vestía de rojo tomó la responsabilidad que le daba la localía y salió con la intención de dominar la pelota. A sabiendas del poderío ofensivo que presentaba y poseía Argentina, Chile mantuvo firme su idea: poseer la pelota, distribuirla y atacar. Y vaya si atacó. Isla —el carrilero por la banda derecha—, fue y vino, por su carril. Actuó como factor sorpresa, y en la mayoría de los casos, se encontraba libre, para posibilitar una descarga segura.

Haciéndose de la pelota, Chile controló y dominó los primeros veinte minutos de juego. Demostrando de aquella manera que la pelota es una sola, y que si ellos la controlaban, Argentina no podría hacerle daño. Aún así, el descuido podría resultar letal. Teniendo a Messi y valiéndose de la inspiración de Di María, Agüero o Higuaín, el gol puede llegar en cualquier instante. Aquello ocurrió una vez y otra vez; primero Messi y luego el delantero del Real Madrid, Gonzalo Higuaín.

Viéndose en desventaja de 0 – 2, el juego de Chile se deslució un poco. El impacto se sintió y eso influyó en el juego del local. Cuando tenía la pelota, cuando tenía las situaciones, parecía dominador; cuando se vio abajo en el marcador, pareció ligeramente dominado. No concretó y allí estuvo el pecado capital de ‘la roja’. ¿Le faltó peso ofensivo? Me parece que no. Un gran número de futbolistas se lanzaban al ataque y poblaban de buena manera el terreno argentino.

Pero cuando hacía méritos, el gol no llegó.

¿Por qué quiero destacar la idea de Chile? Siendo local, tomó el protagonismo del local, asumiendo las responsabilidades que le tocaba. A pesar de venir con ciertas dudas —tras caer en su tierra frente a la fuerte Colombia—, se vio un equipo bastante compacto y fuerte. Y no olvidemos que ante Chile estaba Argentina, la mejor selección sudamericana de estos últimos meses y líder de la zona clasificatoria. Se tomaron riesgos en defensa, es verdad, pero se fue al frente con buen juego.

A decir verdad, dudo que muchos equipos —aún siendo locales— le jueguen así a la selección de Lionel Messi. Y por ello, quiero destacar la labor de Chile. Tras el partido, tras el resultado desfavorable, sólo se ven críticas y más críticas, pero siendo sincero y objetivo, Chile hizo un gran partido. Le faltó concretar situaciones que, en otro momento, hubieran sido gol. ¿Falencias? Sí. Tras recibir goles se lo vio más vulnerable, los errores defensivos —en la mayoría de los casos quedaban mano a mano— fueron un riesgo latente, y las pelotas paradas, Argentina ganó casi siempre por arriba.

Cerca del final del partido, se logró llegar al gol. Un descuento que a la postre maquillaría el resultado, puesto que en la tabla Chile no podría sumar siquiera un punto en aquel juego. Pero ese resultado (1 – 2) se veía más cercano a la realidad que se exhibió en la cancha. Argentina cuando quiso, pudo. Chile quiso, quiso y quiso, pero no pudo, ya que falló al rematar cada jugada —o Romero, el arquero de la albiceleste, disipó los riesgos—, y desperdició jugadas bien elaboradas y claras.

Pero la idea, la idea fue buena.